Panorama Suizo 1/2023

Quizá tenga que ver con su lengua, pues el alemán del Valais nos resulta simpático a todos los suizos. O quizá se deba a la personalidad campechana, serena y amable de Sina. En cualquier caso, esta cantante suiza goza de gran popularidad en todo el país, desde hace años. Hay quien opina que su adaptación del clásico soul de Dusty Springfields “Son of a Preacher Man” como “Där Sohn vom Pfarrär” [“El hijo del párroco”] suena demasiado popular; a algunos incluso les parece trivial que Sina, en un concierto del álbum “Marzipan”, lance mazapanes al público y pregunte: “Wänd dir Marzipan?” [“¿Queréis mazapán?]. Pero, al final, cualquier asomo de crítica se desvanece ante su dialecto lleno de autenticidad y sinceridad. Basta con dejar que el título de su último sencillo se derrita en la lengua: “Fär wer soll i singu?” [“¿Para quién canto?”]. ¡Qué encanto! Aunque, a decir verdad, el contenido de la canción no es nada gracioso. Cabe destacar que las cualidades de Sina van mucho más allá del mero encanto de su dialecto: la galardonada cantante del Valais escribe canciones que, aunque pueden a veces resultar demasiado convencionales, rebosan auténtica ternura, poesía y profundidad, sobre todo en los momentos menos graciosos. Su 14.° álbum, Zitsammläri [“Coleccionista de tiempo”], no es la excepción. Junto con su esposo, Markus Kühne, Sina compuso nuevas canciones durante la pandemia, totalmente aislada del mundo exterior. La letra de estas canciones se debe a algunos de sus amigos del mundo de la literatura, el slam y el cabaré, como Sibylle Berg, Simone Meier, Bänz Friedli, Jürg Halter y Franz Hohler: los textos giran en torno al tema universal del “tiempo”. Junto con su banda y bajo la dirección de su co-compositor y productor Adrian Stern, Sina grabó estas canciones en el histórico Grandhotel Giessbach, cerca de Brienz. Zitsammläri es un álbum conceptual entre el folk, el pop y la música folclórica suiza, que aborda de forma romántica e intelectual el tema del tiempo que inexorablemente transcurre. Particularmente cautivadora es la canción “Hände” [“Manos”], cuya letra se debe a la escritora Bettina Spoerri. “Primero, las manos aprenden a atarse los zapatos, y luego un día les salen venas azules. Y te asombras de lo rápido que pasa la vida”, comenta Sina en una entrevista. Y agrega: “Pienso que envejecer ante el público es un reto. Me gustaría decir que no me molestan mi papada o mis ojeras. Pero, por supuesto, quiero mostrarme con mi mejor cara”. Con estas palabras parecen haberse esfumado el aire campechano y el humor subliminal de su simpático dialecto. De pronto, Sina ha creado un clásico de la música dialectal. Uno se siente conmovido... y también algo sorprendido. MARKO LEHTINEN Con su primera novela titulada “Blutbuch” [“Libro de sangre”], Kim de l’Horizon cosechó este año dos galardones: el Premio Suizo y el Premio Alemán del Libro, conquistando a ambos jurados con su exploración, tan excesiva como reflexiva, de las normas sociales, así como de su propia identidad no-binaria. Su libro se mueve entre dos elementos. Por un lado, está el elemento robusto y rural, que se encarna en el haya que plantó el bisabuelo en el jardín de su casa, en esos tiempos en los que el mundo aún parecía funcionar con normalidad y solo había dos sexos. Y por otro lado, en marcado contraste con lo anterior, está lo fluido, lo difuminado, que Kim de l’Horizon, siguiendo una peculiaridad del dialecto bernés, denomina “Grossmeer”: algo así como una abuela oceánica, a la que el/la narrador/a se siente cercano/a, aunque no se encuentre del todo a gusto en su compañía. A ese personaje, que padece demencia, se dirige en su lucha con la memoria y el olvido, la vergüenza y el deseo, el miedo y la omnipresente amenaza de la violencia. “No mato a mis padres”, escribe, “traigo a mis madres al mundo”; y, con ellas, a sí mismo/a. La figura narradora se siente más atraída por la tradición familiar femenina, hecha de abandono y opresión, pero también de tenacidad y resistencia, que por la historia masculina de su linaje. Así va recogiendo las “heridas cicatrizadas” para anclar en ellas su propia existencia queer. En este proceso también surgen crueles dudas acerca de su propia persona, que impregnan su escritura. ¿Cómo empezar? ¿Dónde terminar? En múltiples ocasiones, la figura narradora inicia su texto, para después dejarse llevar de buena gana por su “marcada libido”, que encuentra satisfacción en la autohumillación. Blutbuch no es un libro de fácil lectura. Esta autoficción llena de vitalidad, exaltación y, en algunos pasajes, de lúdica pretensión, pugna con el lenguaje por encontrar una salida a las imposiciones familiares y sociales. Es un acto de equilibrio en una delgada cuerda. Alternando rápidamente entre una voz a veces vulnerable, a veces sobria y a veces “frenética”, para decirlo con sus propias palabras, Kim de l’Horizon genera una intensidad lingüística que sustenta y acredita el texto. El lenguaje de Kim de l’Horizon se enfrenta a la fragilidad de la existencia y disuelve el orden tradicional de las cosas de forma tan magistral como impactante. BEAT MAZENAUER Música del Valais desde el Grandhotel Vitalidad y reflexión K IM DE L’HORIZON “Blutbuch” Editorial DuMont, 334 páginas, 32 francos SINA “Zitsammläri” Muve, 2022. Panorama Suizo / Enero de 2023 / Nº1 23 Leído Oído

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