soluto”, afirma Claude Nicollier, uno de los expertos espaciales más reputados de Suiza. Hasta la fecha, es el único astronauta suizo que ha viajado al espacio (véase la entrevista de la página 20). Este astrofísico y profesor honorario de la EPFL es el mentor del proyecto Asclepios. Los estudiantes se sometieron a una preparación intensiva durante varios meses, explica Nicollier. “Se trata de un trabajo duro, que les exige mucha disciplina”. Este proyecto es En el centro de control subterráneo de Asclepios, los estudiantes establecen contacto con la “luna”. Fotograma de la película de Elisa Gómez Álvarez, “To the Moon and Back”, Rita Productions/RTS redondo de la misión. Anna Zimmermann era responsable del bienestar físico y mental de los seis astronautas. Durante los catorce días que duró la misión, los astronautas vivieron en una zona aislada de las instalaciones. Realizaron experimentos, practicaron ejercicios de fuerza y solo se les permitió ducharse dos veces hasta su “regreso” a la Tierra. De vez en cuando se organizaba un paseo por la “superficie lunar”. Los astronautas se ponían trajes especiales y salían de su búnker, cercano al paso de San Gotardo. Las imágenes de este experimento son divertidas y parecen irreales: siluetas jorobadas de color naranja, desplazándose entre peñascos y rocas y blandiendo herramientas. Se asemejan a algunos personajes de programas infantiles de televisión. ¿Son estas misiones lunares simuladas un simple entretenimiento? ¿Unas divertidas vacaciones para jóvenes aficionados a la ciencia ficción y que sueñan con ir a Marte? “En abUn astronauta de Asclepios con su robot, en su “paseo lunar” por el macizo de San Gotardo. Foto Asclepios IV Misión 19
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