Panorama Suizo 5/2025

DÖLF BARBEN “Si prefieren, pueden subir por las escaleras”, sugiere Peter Maurer a dos mujeres que acaban de llegar a la taquilla amarilla; ellas se ríen, porque se dan cuenta enseguida de que no les habla en serio. Peter Maurer, de 69 años, trabajó como periodista de radio; ahora, ya jubilado, se dedica a operar el Mattelift. Se hace llamar “ascensorista”. Basta ver cómo entabla conversación con la gente para advertir que domina a la perfección el arte de la ironía. A un hombre mayor le dice: “No hay problema si se queda con el sombrero puesto”. El hombre le responde con una sonrisa cómplice. El Mattelift es un ascensor muy especial: aunque su cabina tiene botones, como cualquier otro, y aunque es posible pulsarlos, no se puede entrar y arrancar el viaje sin más. Se requiere un boleto, porque el Mattelift es un medio de transporte público subvencionado, regulado y concesionado por el Gobierno. Además, es el que tiene el recorrido más corto de toda Suiza: treinta metros, menos de lo que mide un tranvía. Por cierto: los lugareños lo llaman simplemente “Senkeltram”: el “tranvía de cordón”. Lo opera una sociedad anónima privada. “Desde un punto de vista jurídico, se trata de un funicular”, aclara su Presidente Marc Hagmann, solo para añadir acto seguido: “Pero, evidentemente, es un ascensor”. En 1897, cuando se inauguró, el Mattelift era considerado una innovación técnica. En la actualidad transporta a más de 700 personas al día, o sea, más de 20 000 al mes. El costo del trayecto es de 1,50 francos, también para perros y bicicletas. Se puede pagar con diferentes tarjetas de transporte público. Aunque su explotación apenas genera ganancias, Hagmann subraya que cumple una labor “de carácter social”. El Mattelift fue el primer ascensor “Mucho más que un simple ascensor” Ningún medio de transporte público en Suiza tiene un recorrido más corto que el Mattelift, en Berna. Sin embargo, este ascensor cuenta con una historia mucho más larga: una historia que Peter Maurer, su operador, se sabe al dedillo. eléctrico para personas instalado en un espacio público en Suiza. Es comparable al Hammetschwand del lago de Lucerna, el ascensor al aire libre más alto de Europa. El Mattelift también es un ascensor al aire libre porque no se encuentra dentro de un edificio, sino al exterior, adosado a la muralla sobre la cual se levanta la plataforma de la catedral, esa magnífica terraza situada en el lado sur de la principal y más grande iglesia de la ciudad de Berna. Un desnivel de 30 metros, o 183 escalones, puede parecer poca cosa. Sin embargo, en los comienzos, estos “altos y bajos” eran un reflejo de las desigualdades sociales, comenta el ascensorista Peter Maurer. Arriba, en el casco antiguo, residían las familias pudientes de Berna; mientras que abajo, en el barrio de Matte, vivía la gente humilde: curtidores, lancheros, balseros. En algunas casas de la lúgubre Badgasse, lo que eran oficialLa “estación superior” del ascensor resplandece en la noche sobre el barrio de Matte. En sus inicios, el Mattelift también superaba una brecha social. Foto Peter Maurer ¿Más alto, más apartado, más rápido, más bonito? En busca de los récords suizos más originales. Hoy: el medio de transporte público con el recorrido más corto de toda Suiza. Panorama Suizo / Diciembre de 2025 / Nº5 16 Reportaje

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