Panorama Suizo 5/2025

El dinero en efectivo se usa cada vez menos. En 2024, los particulares solo pagaron el 30 % de sus compras diarias con billetes y monedas. llenas de billetes de banco. El día de nuestra visita se revisan los billetes de 50 francos: un empleado introduce los fajos recién llegados en una máquina que, en cuestión de segundos, comprueba la autenticidad y el estado de cada billete. El dinero falso será remitido a la Policía Federal. Aquellos billetes que no cumplan con los estándares de calidad, ya sea por estar sucios, rotos o por cualquier otro motivo, serán separados y enviados a la trituradora y, posteriormente, a la incineradora. En 2024 se destruyeron 30 millones de billetes. Al mismo tiempo se introdujeron en el circuito 41 millones de billetes recién impresos. “La excelencia es nuestra tarjeta de presentación”, destaca Peter Eltschinger, del área de efectivo, quien acompaña a la reportera de Panorama durante la visita. Los billetes han sido diseñados para resistir condiciones adversas, como lavados y pliegues repetidos, sin sufrir daños significativos. Los ejemplares “aptos” para volver al circuito monetario se vuelven a em5 THEODORA PETER En el Banco Nacional Suizo (BNS) late el corazón del circuito del dinero en efectivo. Desde su sede se garantiza que los bancos dispongan siempre de los fondos necesarios para atender a sus clientes, tanto particulares como empresas. En 2024 circulaban billetes y monedas por un valor superior a los 76 000 millones de francos, casi el doble que hace veinte años. Para este reportaje, Panorama Suizo tuvo el privilegio de acceder al interior del edificio estrictamente protegido donde se regula el flujo monetario nacional. Cada día llegan al sótano del Banco Nacional de Berna cajas repletas de monedas y billetes, transportadas por empresas de logística de valores como Loomis, que se encargan de suministrar y recoger efectivo de bancos, comercios y organismos públicos. Antes de volver al circuito monetario, el numerario es clasificado, revisado y, en su caso, reemplazado. El año pasado, el Banco Nacional emitió unos 244 millones de billetes y 166 millones de monedas, mientras que retiró 238 millones de billetes y 131 millones de monedas. En las entrañas del Banco Nacional El acceso al área donde se deposita el efectivo del Banco Nacional, situada bajo la Plaza Federal de Berna, solo es posible tras superar un estricto control de seguridad. Un ascensor desciende al subsuelo. Tras atravesar una puerta de esclusa, se abre ante nosotros un laberinto de pasillos y escaleras. El primer espacio que visitamos es una sala intensamente iluminada, donde máquinas, brazos robóticos y cintas transportadoras recuerdan a una pequeña planta industrial. La única diferencia: el “producto” que aquí se procesa son cajas paquetar a máquina y siguen luego su recorrido por las cintas transportadoras. Una empleada revisa manualmente cada paquete antes de que los fajos sellados en plástico se coloquen en cajas de transporte. Si detecta un billete ligeramente doblado, el lote completo regresa a la máquina y se vuelve a procesar. En cada una de las etapas de este proceso participan siempre varias personas: nadie trabaja solo. Todas las salas y estaciones de trabajo se encuentran equipadas con sistemas de videovigilancia, “una medida que también protege a los empleados”, afirma el representante de BNS. El ascensor continúa descendiendo hasta llegar al área de procesamiento de monedas, donde el nivel de ruido es considerablemente mayor que en la silenciosa sección de billetes. Este día, las máquinas clasificadoras traquetean al ritmo de las piezas de 20 céntimos. Las monedas “no aptas” caen directamente en un colector separado y se reenvían luego al fabricante Swissmint, la casa acuñadora federal, donde se destruyen completamente las piezas y se desecha el metal. En cambio, las monedas en buen estado se enrollan en papel y se vuelven a empaquetar en cajas. A cada denominación se le asigna un color: para las piezas de 20 céntimos es el rojo. También en esta sala la mayoría de los procesos están automatizados. Tan solo algunas tareas requieren trabajo manual, como abrir los rollos de monedas recién llegados o revisar aquellas que no pueden ser procesadas por la máquina. Una pared de esta sala exhibe un llamativo letrero luminoso que reza: “Dinero y valor. El último tabú”. Es un recuerdo de la Exposición Nacional Suiza de 2002, para la cual el Banco Nacional encargó al célebre curador Harald Szeemann (1933-2005) el diseño En las entrañas del Banco Nacional en Berna, los billetes y las monedas se clasifican y se vuelven a empaquetar antes de regresar al circuito monetario. En la foto, nuevos rollos de monedas de 20 céntimos. Foto SNB Panorama Suizo / Diciembre de 2025 / Nº5

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