Panorama Suizo 6/2022

electrónicos tuvieran un sonido más plástico. El “SE Musiclab” puede alquilarse para todos estos fines. Además, alberga un estudio de grabación de seis metros de alto, conectado al laboratorio de sonido, y que también ha sido diseñado atendiendo a criterios acústicos: gracias a sus paredes inclinadas y sus persianas móviles, los grupos y las orquestas pueden modular sus sonoridades. Recreando la acústica original de Haydn El tercer elemento del universo sonoro de Strauss aún está en fase de desarrollo: un cine personal. Se trata de un bonito cubículo en forma de nave, en el que se podrá escuchar música, ver películas o jugar a los videojuegos a solas, por placer o por trabajo. Strauss está desarrollando esta innovación junto con un grupo de arquitectos. Para el fundador del laboratorio son de particular interés las relaciones entre la música, la arquitectura y la acústica espacial. Strauss está trabajando en hacer audibles determinados patrones sonoros a partir de planos arquitectónicos en 3D, una técnica conocida como auralización, que consiste en simular digitalmente una acústica espacial e insertar en ella voces o instrumentos. penetrar en su interior, ni siquiera el fragor de los trenes que transitan por las inmediaciones: los Ferrocarriles Federales Suizos han desacoplado los rieles expresamente para evitar que las vibraciones del suelo afectaran la calidad del sonido en el Musiclab. Con este mismo fin, el laboratorio se colocó sobre muelles; además, combina materiales exteriores orgánicos (arcilla y madera) con tecnología acústica de punta y un ambiente futurista. Con sus blancas paredes de paneles, su luz amarilla, sus ordenadores y su consola de mezclas, la cúpula insonorizada presenta todas las características de una auténtica cápsula espacial. El sistema de sonido alojado en las paredes consta de 24 altavoces de alta tecnología, que el propio Jürgen Strauss ha diseñado y que lo han hecho famoso desde hace años. Gracias a su disposición circular, los altavoces pueden generar sonidos tridimensionales, en consonancia con lo que escuchamos en la vida cotidiana a través de nuestros oídos, explica Strauss: “A diferencia de la vista, el oído percibe los 360o de su entorno”. El sonido directo, junto con sus reflexiones en el espacio, crea una “impresión de totalidad”. Al mismo tiempo, afirma Strauss, podemos centrarnos en algo específico, como una conversación, ignorando otros ruidos. Strauss se afana por aplicar en su laboratorio los últimos avances físico-tecnológicos del sector de la producción de altavoces. Un espacio para orquestas y juegos electrónicos Además de la electrónica y la arquitectura, las propiedades acústicas del recinto también contribuyen a lograr la calidad deseada. El espacio está acondicionado de manera que todos los sonidos resuenen solo brevemente y de manera uniforme. “Esto evita que la respuesta espacial tiña el sonido”, continúa Strauss, que no ha dejado nada al azar. Así, eligió la iluminación amarilla porque crea un ambiente “neutro en cuanto al color del sonido” (a diferencia del rojo, que confiere calidez a los sonidos). La percepción auditiva es un fenómeno muy complejo. Donde la experiencia resulta epecialmente impactante es en el centro mismo del laboratorio: allí, mi anfitrión me hace escuchar grabaciones que van de la música electrónica a la clásica, pasando por el folk de los años sesenta. El sonido me envuelve por todos lados, cada nota parece tangible. Dentro de esta amplia cúpula blanca, me siento gratamente protegida y permanezco tan concentrada como receptiva. Aquí se han derramado lágrimas, dice Strauss: “La experiencia acústica no deja indiferente a nadie”. En la jerga profesional, esta experiencia de sumergimiento total se conoce como inmersión. En opinión de Strauss, podría permitir que las grabaciones musicales fueran aún más diferenciadas, las radionovelas y bandas sonoras más impactantes y que los juegos “Den más niev Jürge El revestimiento de las paredes, hecho con 60 toneladas de arcilla, fue construido por un robot. Aísla el laboratorio de cualquier ruido procedente del exterior, incluso del fragor de los trenes. Foto: Roger Huber Panorama Suizo / Diciembre de 2022 / Nº6 29

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