THEODORA PETER El cambio climático afecta cada vez más a los hielos eternos de los Alpes. En Suiza, los glaciares han perdido casi el 40 por ciento de su volumen desde el año 2000. Tan solo en los años 2022 y 2023, que registraron temperaturas extremas, se derritió el 10 % del hielo glaciar de Suiza. En el verano de 2024, los glaciares siguieron reduciéndose, a pesar de las excepcionales nevadas del invierno anterior. Para demostrar la gravedad de la situación en todo el mundo, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha declarado 2025 Año Internacional de los Glaciares. El tiempo apremia: si no conseguimos estabilizar el aumento global de las temperaturas por debajo de los dos grados centígrados, los glaciares suizos podrían desaparecer por completo de aquí a finales de siglo. Incluso con medidas efectivas de protección climática, en 2100 solamente quedará en Suiza una cuarta parte de la masa de hielo actual. Esto significa que también se van reduciendo las posibilidades de preservar la historia medioambiental almacenada en los glaciares, cuyas capas profundas encierran huellas químicas y biológicas de miles de años de antigüedad. Estos vestigios muestran cómo fue evolucionando el clima a lo largo del tiempo y a qué influencias ambientales estuvo expuesta la humanidad en las distintas épocas. Una “biblioteca” para la posteridad El proyecto “Ice Memory”, lanzado hace diez años, se ha propuesto salCon los glaciares se derrite la memoria climática Los glaciares no solo almacenan ingentes cantidades de agua, sino que sus capas internas también nos cuentan la historia climática de épocas pretéritas. Para salvar este archivo en peligro, los investigadores están recogiendo testigos de hielo en todo el mundo, incluyendo Suiza. var núcleos de hielo de glaciares especialmente amenazados, antes de que sea demasiado tarde. Entre los promotores de esta iniciativa franco-ítalo-suiza, que también cuenta con el respaldo de la UNESCO, se encuentra Thomas Stocker, climatólogo suizo de gran renombre. “Debemos salvaguardar este legado para las generaciones futuras”, afirma Stocker, quien presta apoyo estratégico a la fundación “Ice Memory”. Con este fin, se ha creado un archivo en la Antártida, y de los dos testigos de hielo que se perforan en un mismo lugar, uno se almacena en esta “biblioteca”, mientras que el otro se utiliza para la investigación actual. Los investigadores del futuro analizarán estas muestras con ayuda de nuevos métodos para obtener datos El campamento de los investigadores parece muy diminuto en medio del hielo -ya no tan eterno- del Lyskamm, en el macizo del Monte Rosa. Foto Riccardo Selvatico, Ice Memory Foundation Panorama Suizo / Julio de 2025 / Nº3 11 Naturaleza y medio ambiente
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