Parapentes hasta donde alcanza la vista ¿Qué se puede hacer en la cima del Niesen? Pues, se puede, por ejemplo, bajar por su cresta occidental para observar el despegue de los parapentistas. “Esta cumbre es uno de los puntos de despegue más bonitos de la región”, comenta entusiasmado Ruedi Thomi, de Berna. Él mismo es piloto de biplaza y uno de los pioneros del parapente en los años ochenta. Hoy ha venido aquí a hacer un salto hacia su casa, a ocho kilómetros en línea recta. No muy lejos, nos encontramos con una joven sentada en un banco, absorta en una novela. “Tenía muchas ganas de visitar la pirámide suiza y ahora me pregunto por qué diablos vivo en Basilea”, nos cuenta riendo. Por el pequeño camino pavimentado que conduce de la terminal del funicular a la cima nos cruzamos con una joven asiática que agarra con nerviosismo el pasamanos. Lógico: ¡estamos en la montaña, rodeados de precipicios! Más arriba, unos argentinos disfrutan de las vistas mientras beben un mate a sorbitos. Sin embargo, en este día de mayo, la mayoría de los turistas son suizos, que conforman el 95 % de los visitantes. Subiendo a escondidas Descendemos a pie hasta la estación intermedia de Schwandegg, situada unos 700 metros más abajo. La caminata nos permite aproximarnos a las célebres escaleras; oímos un débil sonido metálico: el traqueteo de los cables del teleférico. En este instante, un joven se lanza hacia nosotros como una locomotora. Se llama Michaël Meyer y trabaja como carnicero en Thun. Este corredor ya está haciendo su tercer ascenso en esta jornada. Quiere conseguir un récord: realizar 186 ascensos al Niesen entre abril y octubre, cuando los senderos son transitables. ¿Y la carrera de las escaleras? Michaël trabaja como voluntario para esta competición, que se organiza una vez al año en el mes de junio. Pero escalar 11 000 peldaños no es lo suyo. Prefiere los senderos. “No es bueno para la salud subir tantas escaleras”, explica, al tiempo que menciona su anterior etapa laboral como agente de seguridad, un trabajo en el que la rutina lo obligaba a subir centenares de escalones cada día. El joven saca su portátil para enseñarnos imágenes de gamuzas. Aquí vive una rica fauna: linces, águilas, quebrantahuesos, buitres leonados y gallos lira. En cambio, no hay íbices, aunque en 2006 se puso en marcha un programa para reintroducir esta especie en la región del Niesen, con el propósito de “hacer la región más atractiva para el turismo”. Entre los bípedos distinguimos a algunos deportistas que suben las escaleras a escondidas. En sus recorridos matutinos por la montaña, Michaël observa de vez en cuando a estos escaladores. Sin embargo, como informa el Berner Zeitung, siempre son captados por las cámaras del funicular del Niesen –y luego interceptados en la cumbre–. El Niesen siempre ha inspirado a los artistas. El pintor simbolista Ferdinand Hodler (1853-1918), por ejemplo, inmortalizó varias veces esta “montaña perfecta”. Foto Keystone Suiza cuenta con muchos picos impresionantes. Lo que hace especial al Niesen es que puede contemplarse en toda su grandeza desde cualquier lado, en particular desde Thun y Spiez. En rojo: el trazado del funicular del Niesen y la escalera que rompe récords. © Swisstopo Panorama Suizo / Julio de 2025 / Nº3
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