SUSANNE WENGER Los suizos y las suizas residentes en el extranjero lo recordarán: cohetes, volcanes de pólvora y petardos son tan inseparables del primero de agosto como la mostaza de las salchichas asadas en el jardín. Y desde hace varios años, la pirotecnia también está presente en la Nochevieja suiza. Cada año se disparan unas dos mil toneladas de fuegos artificiales, el doble que hace veinte años, según un estudio de la Oficina Federal de Medio Ambiente del año 2014. El mercado ofrece hasta 600 artículos pirotécnicos diferentes. “Los fuegos artificiales expresan la alegría de vivir”, afirma Linda Feller, propietaria de la tienda especializada Stärnehimu [“Cielo estrellado”] de Berna. Como ocurre con cualquier tradición, algunas personas les tienen más apego que otras, explica Linda Feller. Aunque los estruendos antes y después de la fiesta resultan molestos, mucha gente disfruta con el espectacular derroche de colores. En los festejos locales del primero de agosto, las bodas, los cumpleaños y aniversarios, los fuegos artificiales crean “momentos inolvidables”. Sin embargo, los amantes de la pirotecnia y los proveedores están bajo presión: cada vez son más los municipios que restringen o prohíben los fuegos artificiales, especialmente en el cantón de los Grisones, donde uno de cada tres municipios los ha prohibido en los últimos años, incluidos los centros turísticos de Davos, Pontresina y St. Moritz. La justificación aducida es la protección de los animales domésticos y salvajes, así como de la naturaleza en general. Pronto podría hacerlo todo el país. En noviembre de 2023, un comité presentó la iniciativa popular “Por una restricción de los fuegos artificiales”. La firmaron más de 137 000 personas. Esta iniciativa exige la prohibición de la venta y el uso de fuegos artificiales ruidosos; seguirían permitiéndose variantes silenciosas como cañas, bengalas o candelas romanas. Los fuegos artificiales profesionales en eventos suprarregionales deberían seguir estando permitidos, siempre y cuando cuenten con licencia oficial. La iniciativa ha sido planteada por particulares, y tiene el respaldo de organizaciones como las protectoras de animales Schweizer Tierschutz, Bird Life Schweiz, Lärmliga Schweiz, Pro Natura y la fundación Franz Weber. “Los fuegos artificiales ruidosos causan miedo y pánico a los animales domésticos, el ganado y la fauna salvaje”, Fuegos artificiales: ¿diversión o contaminación acústica? El día 1.o de agosto, Fiesta Nacional Suiza, los fuegos artificiales son para muchos un espectáculo lleno de disfrute. Para otros, en cambio, son un creciente objeto de crítica: afectan a los animales, las personas y el medio ambiente. Una iniciativa desea prohibir a los particulares el uso de fuegos artificiales ruidosos. denuncia Simon Hubacher, de Schweizer Tierschutz. Las detonaciones provocan un fuerte estrés del que los animales no pueden escapar. Los animales de granja se hieren al intentar huir. Los perros sufren tanto que sus dueños se ven obligados a llevárselos a otros lugares. Un peligro para las personas También la gente sufre con el ruido, en especial las personas mayores o con problemas de salud mental, según los promotores de la iniciativa. El volumen de los fuegos artificiales está limitado por ley a 120 decibelios, y debe respetarse una determinada distancia. A título comparativo, un marUna bola de fuego multicolor, seguida de un fuerte estruendo: el ruido es lo que desea eliminar ante todo la iniciativa popular que pide restringir los espectáculos pirotécnicos privados. Los fuegos artificiales públicos, como los que se celebraron aquí en Nyon en 2022, seguirían estando permitidos. Foto Keystone Panorama Suizo / Julio de 2025 / Nº3 9 Sociedad
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