Panorama Suizo 1/2026

exportaciones de armas a través de terceros países son totalmente ilegales y absolutamente irrelevante desde el punto de vista militar, afirma. “Más bien, los suizos deberíamos preguntarnos cómo hemos contribuido a llenar las arcas de guerra de Putin a través de nuestras empresas comercializadoras de materias primas y cómo hemos contribuido a la producción de armas suministrándoles máquinas-herramienta”. Dado que Rusia está destruyendo Ucrania con grandes cantidades de dinero y bienes esenciales procedentes de Suiza, señala Jo Lang, tenemos más que otros el deber de apoyar financieramente a Ucrania. Sin embargo, en relación con su fortaleza económica, Suiza ha sido hasta ahora uno de los países europeos menos dispuestos a hacerlo. Algunos parlamentarios de los partidos burgueses utilizan la guerra en Ucrania como pretexto para exigir más dinero para el ejército, y lo consiguen. El Parlamento ha decidido aumentar el presupuesto militar y recortar los fondos destinados a la cooperación internacional. La izquierda acusa a los conservadores de instrumentalizar la guerra con fines de propaganda militar interna. Una integración exitosa Al margen de la política, la población suiza se muestra solidaria y comprometida con los ucranianos que han huido a Suiza, dándoles clases de idiomas, ayudándolos con los trámites administrativos y proporcionándoles alojamiento. Durante los primeros tres meses de la guerra, el 80 % de los refugiados encontró acomodo en alojamientos privados. Suiza ha sabido gestionar adecuadamente el fuerte aumento de refugiados, afirma en retrospectiva Miriam Behrens, Directora de la organización Ayuda Suiza a los Refugiados: de repente, el país tuvo que hacer frente no a 20 000 solicitantes de asilo, sino a 100 000. Hoy, la situación es estable, pero está llegando a sus límites. Como ejemplo, Behrens señala que los funcionarios han expresado críticas que luego han sido recogidas por los políticos y han dominado el debate público. “Esto ha allanado el camino para una serie de nuevas restricciones, que no solo afectan al estatuto de protección S, sino también al propio sistema de asilo”, señala Behrens. “Todo vale, ya no hay reglas”, lamenta. Y concluye: “Suiza puede sentirse orgullosa de que el 45 % de los refugiados que llegaron al país en 2022 hayan encontrado trabajo. Nuestro país no puede sino congratularse por este gran logro”. Pese a las huellas que la guerra de Ucrania ha dejado en Suiza, los ucranianos pasan ampliamente desapercibidos en la vida cotidiana. el juego a un agresor no es ser neutral, replicó Cassis. La iniciativa aboga por una interpretación estricta de la neutralidad. Además, exige que Suiza ya no pueda imponer sanciones a ningún país en guerra, salvo las que imponga la ONU. ¿Cómo ha cambiado la guerra en Ucrania la actitud de la población suiza respecto a la neutralidad y al ejército? En términos generales, la neutralidad sigue gozando de amplia aceptación, como se desprende del estudio anual de la ETH de Zúrich sobre seguridad: casi el 90 % de los encuestados se muestra a favor de mantenerla. Al mismo tiempo, el 28 % de las personas encuestadas opina que, pese a su neutralidad, Suiza debería adoptar una postura clara en los conflictos armados. Esta cifra es significativamente más elevada que la del año anterior, antes de que estallara la guerra en Ucrania. Además, el 70 % de los encuestados considera justo que Suiza se sume a las sanciones contra Rusia. Hubert Annen lleva unos treinta años trabajando en la Academia Militar de la ETH de Zúrich como docente de psicología militar. Durante mucho tiempo, su actividad profesional suscitó escepticismo o, incluso, rechazo en su entorno privado: a menudo tuvo que explicarse o, incluso, justificarse. Pero todo vino a cambiar con la guerra de Ucrania. “Hoy en día, la mayoría de la gente está de acuerdo en que no solo se necesita un ejército, sino también expertos que velen por la salud mental de los soldados”, declara Annen. La ETH también analiza el impacto de la guerra en la opinión pública. Actualmente, los suizos perciben las guerras y los conflictos como la principal amenaza: nunca antes, en los últimos 35 años, un número tan elevado de ciudadanos había opinado que Suiza no gasta lo suficiente en defensa. Ahora, el 82 % está claramente de acuerdo con la necesidad de tener un ejército. Y hay algo más que ha cambiado: como ocurrió en conflictos anteriores, la población se muestra más abierta a un acercamiento con la OTAN. Una ajustada mayoría está a favor, como lo demuestran las encuestas anuales de la ETH. Críticas del extranjero Suiza y el Consejo Federal están sometidos a presión, sobre todo por parte de los Estados europeos, que desearían poder reexportar a Ucrania las armas y municiones que han comprado a Suiza: el Consejo Federal se lo prohíbe. Critican a Suiza por su estricta interpretación de la política de neutralidad y amenazan con dejar de comprarle armas en el futuro. Ante esta amenaza, la clase política no ha tardado en reaccionar: el Parlamento planea ahora flexibilizar las restricciones a la exportación de material bélico, que había endurecido justo antes de la guerra en Ucrania. Para Jo Lang, exconsejero nacional ecologista y activista por la paz, se trata de simples cortinas de humo: las En su edición 3/2022, “Panorama Suizo” dedicó su dosier “Tema clave” a Ucrania: www.revue.link/ukraine2022 Panorama Suizo / Febrero de 2026 / Nº1 13

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