Una exposición sobre el clima sin tono moralizante ¿Una exposición que seguirá evolucionando durante los próximos diez o veinte años? Esto es lo que propone el Museo de Historia Natural de Berna para explorar el tema del cambio climático. El resultado es apasionante, e incluso esperanzador. los hechos que no son tan complicados y que son fundamentales para comprender el tema, pero que a menudo han quedado relegados a un segundo plano”. Resume el problema en una frase lapidaria: “El fuego fósil sigue ardiendo”. A día de hoy, el 70 % de las emisiones globales de CO₂ siguen procediendo de la quema de carbón, petróleo y gas natural. “El cambio climático”, afirma Strahm, “no es política, sino física”. Aunque el museo de Berna evoca un pasado lejano, siempre establece vínculos con el presente: “Queremos que la exposición también llegue a las personas que no tienen ningún conocimiento previo en ciencias naturales.” Los dinosaurios entre nosotros Sin embargo, también aprenden cosas nuevas quienes ya están familiarizados con el tema: por ejemplo, gracias a un cubo que muestra un acontecimiento que tuvo lugar hace 66 millones de años: la caída de un meteorito de 14 kilómetros de diámetro en el sur del actual México. De repente llovió azufre, y en cuestión de segundos la Tierra se convirtió en un entorno hostil, del que desaparecieron los dinosaurios. Aun así, la vida no desapareció por completo: algunas aves, por ejemplo, que no vivían en los árboles sino en el suelo, sobrevivieron a la catástrofe, debido a que dependían menos de los árboles, que habían perecido. Estas aves son los dinosaurios que aún viven entre nosotros. La particularidad de esta exposición es su duración: entre diez y veinte años, durante los cuales estará en constante evolución. Lo mismo ocurrirá con los testimonios de doce personas procedentes de diferentes ámbitos profesionales y sociales, que reflejan en breves vídeos la percepción actual del cambio climático. Mientras dure la exposición, estas personas actualizarán cada año su testimonio. El hombre puede... o podría La exposición también presenta los avances y retrocesos en la lucha contra el cambio climático. En una pared, un gran diagrama con docenas de columnas ilustra la evolución de las emiJÜRG STEINER Se perciben gorgoteos, croares y chapoteos. Nos encontramos en medio de un pantano, por el que vuela una monstruosa libélula. Junto a un tocón en descomposición se desliza por el suelo una criatura blanca sin ojos, que podría ser un gusano o una oruga, con las antenas extendidas. Involuntariamente, dirigimos la mirada hacia nuestros pies: queremos asegurarnos de que no nos estamos empantanando. Esta reconstrucción de una selva tropical pantanosa es parte de la nueva exposición “¡Hola, Tierra! El clima en constante evolución” del Museo de Historia Natural de Berna. El pantano tropical se encuentra dentro de un cubo de madera en el que se representa el mundo tal como era hace 300 millones de años, mucho antes de que apareciera el ser humano. Hace veinte años, cuando los mineros estaban perforando el túnel ferroviario de base del Lötschberg, encontraron indicios de que el actual cantón montañoso de Berna fue en su día una región cálida y húmeda. No solo se toparon con granito, sino también con una capa de roca que contenía restos vegetales carbonizados de esa época. ¿Qué tiene que ver esto con el cambio climático que tanto nos preocupa hoy en día? Estos restos nos recuerdan la ingente cantidad de carbono que los humedales intactos absorbieron durante siglos. En pocas décadas, la civilización moderna ha liberado este carbono atrapado, acelerando así el cambio climático. Este es el lenguaje visual que usa el equipo del Museo de Historia Natural de Berna para explicarnos que el cambio climático y las catástrofes han sido una constante a lo largo de toda la historia de la Tierra. Sin embargo, el ser humano, que habita la Tierra desde hace relativamente poco tiempo, está poniendo en marcha poderosas fuerzas. Pero a diferencia de los impactos de meteoritos o las erupciones volcánicas que han tenido lugar a lo largo de la historia de la Tierra, el ser humano aún puede (o podría) hacer algo para evitar la catástrofe. Dora Strahm, comisaria de la exposición, expone el enfoque que ha elegido el museo para llegar al público general: “Queremos volver a Hace 300 millones de años, Suiza era un inmenso pantano en el que se formaron los recursos fósiles que hoy quemamos. Fotos Danielle Liniger Panorama Suizo / Febrero de 2026 / Nº1 17
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