Panorama Suizo 1/2026

siones de gases de efecto invernadero y del calentamiento global hasta 2050, año en que la mayoría de los países se proponen reducir sus emisiones a cero neto. A partir de entonces, no podrán emitir más CO₂ del que logren capturar –por ejemplo, a través de los humedales– durante el mismo año. Cada año se irá añadiendo una nueva columna al diagrama. Pronto se incluirá la del año 2025. Una cosa ya se sabe: en 2025, las emisiones de CO₂ superaron el nivel que se hubiese requerido para poder alcanzar el objetivo de cero emisiones netas en 2050. Aun así, la exposición “¡Hola, Tierra!” apuesta por “la esperanza antes que por la impotencia, por la alegría de la vida que florece en el planeta Tierra antes que por su extinción”. Por ejemplo, se aprende que China, a pesar de seguir operando innumerables centrales térmicas de carbón, ha reducido sus emisiones de gases de efecto invernadero en el primer trimestre de 2025 gracias a la instalación en tiempo récord de una gran cantidad de paneles solares. La gran diferencia entre el cambio climático actual y las catástrofes climáticas de la historia geológica es que “podemos actuar para preservar nuestro hábitat”, afirma Dora Strahm. ¿Y qué hará el Museo de Historia Natural al respecto? Serán los visitantes quienes lo decidan: podrán votar para decidir qué proyectos de sostenibilidad deberá apoyar el museo con una pequeña contribución y cuáles se expondrán. “Cada contribución es importante en la lucha contra el cambio climático”, subraya Dora Strahm. Prescindiendo de lecciones morales Aunque es cierto que la exposición encierra un mensaje implícito (“¡Actuemos!”) y que no disipa el temor de que nuestra contribución sea insuficiente o llegue demasiado tarde, está prácticamente exenta de lecciones morales. Antes de entrar a las salas por la puerta principal, el visitante puede repasar 4 500 millones de años de historia de la Tierra en un vídeo de un minuto; el hombre solo aparece en el último instante. Más adelante, hay una vitrina que contiene la réplica de un cerebro humano. Solo un cerebro humano y nada más: la clave para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a cero neto. Una exposición sin pretensiones moralistas: la paleontóloga Ursula Menkveld (arriba) ha diseñado “¡Hola, Tierra!” junto con la comisaria Dora Strahm. Fotos Danielle Liniger El fuego fósil sigue ardiendo: esa es y sigue siendo la principal causa del cambio climático inducido por el hombre. El objeto expuesto en esta vitrina es el factor decisivo en la lucha contra el calentamiento global: el cerebro humano. www.revue.link/earthfolks 18 Visto

RkJQdWJsaXNoZXIy MjYwNzMx