Panorama Suizo 1/2026

THEODORA PETER De las dos iniciativas populares sometidas a votación el 30 de noviembre, fue la del impuesto sucesorio la que suscitó los debates más acalorados en la fase preelectoral. La iniciativa “Por una política climática social, financiada mediante una fiscalidad equitativa”, apoyada por la izquierda, ponía el punto de mira en las herencias superiores a los 50 millones de francos. Los impuestos recaudados sobre estas herencias se habrían destinado a financiar medidas de protección climática (Panorama 4/2025). La propuesta de la Juventud Socialista (JS) fracasó estrepitosamente: más de tres cuartas partes (78,3 %) de los votantes la rechazaron, y ningún cantón la aceptó. Ni siquiera la aprobaron las grandes urbes, que suelen ser favorables a las iniciativas ecologistas y de izquierdas, excepto la ciudad de Berna. Con un 66,6 % de votos en contra, los suizos en el extranjero también la rechazaron, aunque de forma menos contundente que la media nacional. Los promotores de la iniciativa atribuyeron su derrota a la “campaña de difamación” de sus contrincantes. Con “alarmismo deliberado”, los partidos y las asociaciones empresariales de la derecha intentaron impedir el debate sobre la concentración de la riqueza y la crisis climática, declaró la JS: “Cualquiera que cuestione los privilegios de los más ricos debe ser intimidado y deslegitimado”. Los opositores habían advertido contra esa “iniciativa socialista de expropiación”, que haría peligrar la plaza financiera suiza. Algunos empresarios adinerados incluso amenazaron con marcharse de Suiza en caso de que fuera aprobada. Según los politólogos, esta declaración generó incertidumbre entre un gran número de votantes. Por su parte, el comité de la iniciativa no hizo suficiente énfasis en las ventajas de su proyecto (mayores fondos para la protección climática). En consecuencia, el debate se centró esencialmente en el incremento de la carga fiscal. Una lucha desigual Los opositores a la iniciativa no repararon en gastos: invirtieron unos 3,7 millones de francos en la campaña, financiada en su mayor parte por la asociación empresarial economiesuisse. El comité de la iniciativa, en cambio, solo pudo contar con una fracción mínima de esa cantidad: 400 000 francos. El rechazo categórico del pueblo debería enterrar provisionalmente la propuesta de un impuesto federal sobre sucesiones. Hace diez años, una iniciativa similar ya había fracasado claramente, con un 71 % de votos en contra. Resta por ver si la izquierda volverá a plantear la cuestión algún día. Pese a su derrota en las urnas, la JS pretende continuar su “lucha por una protección climática equitativa desde el punto de vista social y contra la creciente desigualdad”. De hecho, el uno por ciento más rico de la población posee más del 30 % de toda la riqueza privada en Suiza. El año pasado, los 300 más ricos acumularon un patrimonio global de 850 mil millones de francos, un nuevo récord. La distribución desigual de la riqueza parece preocupar también a las propias clases pudientes. Por ejemplo, al día siguiente de la votación, el multimillonario Alfred Gantner sorprendió a la opinión pública al afirmar que los superricos deberían pagar más impuestos sobre el patrimonio. Esto surtiría mucho más efecto que un impuesto sobre las herencias, declaró en entrevistas a diferentes periódicos el inversor financiero, que se hizo rico gracias a El pueblo da la espalda a dos iniciativas Los suizos y las suizas no quieren saber nada del impuesto sucesorio a los superricos, tal como lo planteaba la sección juvenil del PSS. También fracasó en las urnas la iniciativa independiente para un “servicio ciudadano”. La Quinta Suiza se opuso rotundamente a ambas iniciativas. No tuvo ningún respaldo en las urnas el proyecto impulsado por Mirjam Hostetmann, Presidenta de la sección juvenil del PSS: el impuesto sucesorio a los superricos fue rechazado de forma contundente. Foto Keystone Panorama Suizo / Febrero de 2026 / Nº1 22 Política

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