Federal Doris Leuthard lució el traje festivo de la región de Freiamt en Argovia, su cantón de origen. Un valioso símbolo de pertenencia Hoy en día, volvemos a vivir tiempos convulsos. Tras la pandemia del coronavirus, durante la cual las asociaciones de yodel, trajes tradicionales y danza perdieron miembros, las costureras vuelven a notar un interés creciente por estos trajes entre los jóvenes. Este tipo de atuendo se regala con motivo de las confirmaciones, tanto católicas como protestantes, y lo llevan los hijos de familias de hoteleros. La clientela es más bien rural. Monika Bögli también tiene clientas jóvenes, que a menudo han heredado el traje de su abuela y lo mandan ajustar a su talla; otras mujeres se costean esta valiosa prenda para celebrar un cumpleaños particularmente fastuoso. De niña, Monika Bögli ya vestía trajes tradicionales y bailaba danzas populares, antes de formar parte de un grupo de trajes regionales, al igual que su madre y su abuela. Para ella, vestir un traje tradicional es una manera de manifestar su pertenencia a la familia y a su región. “El traje forma parte de mi cultura, es la expresión de mi apego a la patria chica”, explica nuestra bernesa. De hecho, no solo cada cantón suizo tiene sus trajes propios y específicos; también existen decenas de modelos regionales que se distinguen por sus colores, cortes y adornos. En toda Suiza se contabilizan nada más y nada menos que 700 trajes diferentes. Expresión de la diversidad cultural “Algunos trajes se parecen mucho”, explica Sissi Sturzenegger, Presidenta de la comisión de trajes de la STV. “Sin embargo, los entendidos saben distinguirlos”. Así, en los alrededores del lago de Constanza, e incluso más allá de la frontera, se lleva un tocado en forma de abanico. Con motivo de su centenario, la STV quiere dar a conocer al gran público la diversidad de los trajes tradicionales suizos, en particular durante la Fiesta Suiza de Coros en Traje Tradicional, que se celebrará los días 5 y 6 de junio en Sursee (LU), pero también a través de un libro ricamente ilustrado que presenta los trajes de todos los cantones. No es de extrañar, pues, que se describa el traje tradicional como un “certificado de origen que se lleva encima”. Por cierto, esta prenda de vestir que crea identidad también es solicitada en el extranjero: durante su formación, Monika Bögli colaboró en la confección de trajes tradicionales para dos suizas residentes en Canadá. Monika Bögli confecciona exclusivamente trajes tradicionales del Mittelland bernés, del Emmental y de la Alta Argovia; ni se le ocurriría confeccionar trajes de otras regiones o cantones. Esta filosofía la comparten todas las costureras de trajes tradicionales. De todas formas, la libertad artística es limitada: cada traje tiene sus hechuras y sus cortes, y unos accesorios predefinidos; solo se pueden elegir los colores y, a veces, los patrones, explica Bögli, mientras nos señala con el dedo toda una pila de carpetas llenas de muestras de telas y descripciones de trajes: “En los años 1930 se puso orden en el caos que reinaba anteriormente”, comenta. Más que oficio, vocación Monika Bögli completó su formación como diseñadora de moda, que duró tres años, con una especialización de dos años. Esta formación tiene mucha demanda, afirma, pero las plazas de aprendizaje con modistas profesionales escasean. El cantón de Berna ofrece ahora un programa modular con cursos específicos, por ejemplo, sobre la confección de corpiños y blusas. Para Monika Bögli, una cosa está clara: “Esta herencia nace y se transmite en la familia”. Ella misma ha contagiado el gusanillo a su descendencia: sus tres hijas, de 26, 28 y 30 años, ya llevaban trajes tradicionales cuando tenían tres años, para ir a fiestas o ferias ganaderas, y siguen haciéndolo como damas de honor en las bodas. De repente, Monika se retira a la habitación de al lado para cambiarse, porque tiene otros asuntos que atender: suele trabajar en su taller de costura un día a la semana y el resto del tiempo en su granja, en Neuenegg, donde se dedica a la ganadería (para la producción de leche y carne), al cultivo de forraje y al puesto de venta que tiene en su granja. Vuelve vestida con jeans y blusa, el “traje tradicional” de nuestro siglo. Su traje bernés permanecerá bien guardado hasta la próxima celebración. Encontrará más fotos de trajes tradicionales en la publicación que saldrá a la venta el 15 de junio de 2026, con motivo del centenario de la Federación Nacional de Trajes Suizos. Más información sobre este libro en: www.trachtenbuch.ch Docenas de horas de trabajo: la modista de trajes tradicionales Monika Bögli confecciona un corpiño de tres capas. Foto Denise Lachat Panorama Suizo / Abril de 2026 / Nº 2 14 Sociedad
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