Conservando una noble tradición: una costurera confecciona trajes con sabor a patria Creciendo y creciendo: ¿hasta dónde puede llegar Suiza? El pueblo votará sobre un límite máximo de población Surge una nueva corriente entre los protestantes: una parroquia oficial para los aficionados al rock metálico ABRIL 2026 Revista para la Quinta Suiza
Suiza en el bolsillo La aplicación para la comunidad de suizos en el extranjero swissintouch.ch Disponible exclusivamente aquí © Alisha Lubben Servicios consulares dondequiera, fácilmente accesible en sus teléfonos celulares www.fdfa.admin.ch Santiago de Chile (2023) Days Save the date! 21 de agosto de 2026 - Seehotel Waldstätterhof 22 de agosto de 2026 - Plaza de los Suizos en el Extranjero Lo esperamos en la Plaza de los Suizos en el Extranjero, en Brunnen, para un enriquecedor intercambio sobre temas que nos unen a todos. Nuestros socios ¿Fin de los bilaterales, quitar derechos a las suizas y los suizos en el extranjero? ¡Únete a SP International! el 14 de junio
Suiza crece y crece, a un ritmo que no es del agrado de todos: cada seis minutos y cincuenta y cuatro segundos llega una persona más a nuestro país. Lo que a primera vista podría parecer un dato anecdótico dado a conocer por la Oficina Federal de Estadística, refleja, en realidad, uno de los grandes dilemas de nuestro tiempo. Actualmente, más de nueve millones de personas viven en Suiza; dentro de algunas décadas, podrían ser más de diez. Para muchos, esta evolución traduce nuestro auge económico; para otros, es motivo de preocupación. La iniciativa “¡No a una Suiza de 10 millones!”, que se someterá a votación el 14 de junio de 2026, propone fijar un tope demográfico y reducir estrictamente el flujo de inmigrantes. Sin embargo, de no ser por la inmigración, muchas cosas no funcionarían adecuadamente en la vida cotidiana: personas procedentes de todos los rincones del mundo trabajan en los hospitales, la construcción, los restaurantes y centros de investigación. Contribuyen a la prosperidad económica de nuestro país y amortiguan los efectos del envejecimiento de nuestra sociedad. Al mismo tiempo, las ciudades y las aglomeraciones urbanas nos recuerdan que el crecimiento tiene su coste: la vivienda escasea, los trenes están cada vez más abarrotados y aumenta la presión sobre el territorio y las infraestructuras. La densidad ocupacional se manifiesta hasta en los lugares más inesperados: Suiza tiene registradas casi 100 000 embarcaciones privadas (véase página 16). Conseguir un atracadero en Ginebra puede ser tan difícil como encontrar una vivienda en Zúrich: la lista de espera es largas y las plazas escasean. Con cierta ironía, cabría preguntarse: si se plantea un tope al número de habitantes, ¿por qué no también al número de embarcaciones? La iniciativa, que afecta a 530 000 suizas y suizos en el extranjero europeo, deja poco margen para la ironía. La normativa vigente sobre la libre circulación de personas permite vivir, trabajar o fundar una empresa en un país de la UE con relativa facilidad. Su rescisión transformaría la vida cotidiana y los derechos de residencia de muchos ciudadanos suizos en el extranjero. Establecer un límite fijo de población implicaría, en última instancia, poner fin a la libre circulación. Por ello, la jornada electoral del 14 de junio de 2026 también será decisiva para las relaciones entre Suiza y Europa. El debate revela un país que está cuestionando su modelo de éxito. Pero Suiza también tiene otras historias que contar: por ejemplo, la de una modista de trajes tradicionales que, como por arte de magia, es capaz de vestirnos con esplendor patrio (véase página 12), o la historia curiosa de un grupo de aficionados al heavy metal que la Iglesia reconoce oficialmente como comunidad religiosa (véase página 26). Quizá sea precisamente esa mezcla de tradición y evolución la que explique el éxito helvético. En tiempos dominados por las grandes cifras, ¿por qué no dirigir la mirada hacia las pequeñas historias que se ocultan detrás de ellas? WALTER SCHMID, REDACTOR JEFE 4 Tema clave ¿A cuántos inmigrantes puede recibir Suiza? 12 Sociedad Monika Bögli mantiene la tradición puntada a puntada 15 Suiza en cifras Un país amante del orden... y con muchas gallinas 16 Reportaje ¿Por qué el agua atrae tanto a los suizos y las suizas? Noticias de su región 20 Noticias La tragedia de Crans-Montana seguirá suscitando debate en Suiza 22 Política El electorado respalda la radiotelevisión pública Más trabas para poder prestar el servicio civil 26 Sociedad En las iglesias retruena el heavy metal 28 Retrato En su botica, el músico Louis Jucker cura las almas 28 Noticias del Palacio Federal Las sociedades de beneficencia socorren a los suizos y suizas en el extranjero 32 SwissCommunity Entre el auge económico y la falta de espacio Portada: El traje festivo de Appenzell Rodas Interiores se distingue por la riqueza de sus detalles y sus primorosos acabados. Foto Silvan Bucher, Agentur syn, Stans “Panorama Suizo”, revista informativa para la Quinta Suiza, es editado por la Organización de los Suizos en el Extranjero Foto Stéphane Herzog Panorama Suizo / Abril de 2026 / Nº 2 3 Editorial Sumario
THEODORA PETER Y SUSANNE WENGER Actualmente viven más de nueve millones de personas en Suiza: tres veces más que a principios del siglo XX. Tras la Segunda Guerra Mundial, el auge demográfico se debió a una elevada tasa de natalidad; pero a partir de este milenio ha sido la inmigración la que ha impulsado la demografía. Desde 2002, los trabajadores del Espacio Económico Europeo tienen derecho a ocupar un empleo en Suiza y traer a su familia. A cambio, la introducción de la libre circulación de personas, acordada con la Unión Europea (UE), también ha permitido a los suizos establecerse y trabajar en la UE. Entretanto, han llegado a ser más de 530 000 los suizos que residen en otro país europeo. La apertura del mercado laboral provocó una fuerte inmigración hacia Suiza: desde principios de los años 2000, la población ha crecido en dos millones de personas y supera hoy los nueve millones. En total, 2,4 millones de extranjeros viven en Suiza, lo que representa aproximadamente el 26 % ¿Cuántos inmigrantes caben en nuestro país? La población de Suiza está alcanzando máximos históricos. El auge económico impulsa un notable aumento de la inmigración. Aunque esto afianza la prosperidad, también genera problemas. ¿Estaremos pronto al borde de la saturación? de la población del país. Dos tercios de los extranjeros proceden de un país europeo, principalmente de Italia, Alemania, Portugal y Francia. Diez millones de habitantes de aquí a 2040 Según las proyecciones de la Oficina Federal de Estadística, Suiza tendrá 10 millones de habitantes en 2040, y 10,5 millones en 2055. Este escenario de referencia se basa en la hipótesis de que la inmigración se mantendrá en los niveles actuales. La economía necesita contratar nueva mano de obra, porque en los próximos años habrá más personas que se jubilen que las que se incorporen al mercado laboral. La inmigración mitiga el envejecimiento de la sociedad, aunque no puede detenerlo por completo. A día de hoy, los mayores de 65 años representan alrededor del 20 % de la población total, y este porcentaje aumentará hasta el 25 % de aquí a 2055. Los trabajadores inmigrantes son el motor de la economía, pagan impuestos y sostienen la financiación de las pensiones. No obstante, el rápido crecimiento de la población también causa descontento: se ha llegado incluso a hablar de “estrés demográfico”. Las consecuencias de este fenómeno son especialmente visibles en los grandes centros urbanos, donde se agrava la escasez de viviendas (véase también págs. 9-10). En la densamente poblada Meseta Central (entre los lagos de Ginebra y de Constanza), donde viven cerca de dos tercios de la población total, quienes se desplazan diariamente al trabajo se ven confrontados en horas punta con atascos en las carreteras o tienen que viajar en trenes, autobuses y tranvías abarrotados. Ante esta situación, los responsables políticos no se quedan de brazos cruzados: el Consejo Federal prevé invertir más de 40 000 millones de francos en la red de transporte de aquí a 2045. La iniciativa de la UDC exige un límite superior Para la Unión Democrática del Centro (UDC), este crecimiento demográfico “descontrolado” ha llegado demasiado lejos. El 14 de junio de 2026, su iniciativa “¡No a una Suiza de 10 millones!” se someterá a votación. En concreto, su propuesta pretende introducir una cláusula constitucional en virtud de la cual la población residente permanente no podrá superar los diez millones antes de 2050. AdeLas consecuencias del crecimiento demográfico se notan sobre todo en el centro de las grandes urbes. Cada vez más personas se desplazan a diario entre su domicilio y su lugar de trabajo. En la foto, la estación ferroviaria de Lucerna. Foto Keystone Panorama Suizo / Abril de 2026 / Nº 2 4 Tema Clave
más, plantea que una vez alcanzado el umbral de 9,5 millones, las autoridades deberán tomar medidas para reducir drásticamente la migración. Según las previsiones de la Oficina Federal de Estadística, este umbral podría alcanzarse ya en los próximos cinco a diez años. En última instancia, la iniciativa de la UDC apunta a revocar el acuerdo de libre circulación de personas con la UE en caso de que, una vez superado el límite, no se pueda “negociar o invocar ninguna cláusula de excepción o salvaguardia”. Hace seis años, el electorado suizo rechazó claramente (con 57 % de votos en contra) la iniciativa de la UDC “Por una inmigración moderada”, que proponía revocar la libre circulación de personas. En 2014, sin embargo, el partido antiinmigración obtuvo un éxito relativo en las urnas con su iniciativa “Contra la inmigración masiva”, aprobada por un muy escueto 50,3 % de votantes. Pero al final, no llegó a aplicarse plenamente A través de su iniciativa “¡No a una Suiza de 10 millones!”, la UDC desea que se revoque el acuerdo de libre circulación de personas entre Suiza y la UE. La votación del 14 de junio de 2026 supondrá una prueba de fuego para la vía bilateral. esa demanda de un límite máximo: el Gobierno y el Parlamento no quisieron correr el riesgo de provocar una ruptura con la UE y prefirieron apostar por un mejor aprovechamiento del potencial de la mano de obra disponible en el país. ¿Un punto de inflexión en la política europea? Desde el punto de vista de las autoridades, la iniciativa de la UDC en contra de una “Suiza de 10 millones” representa una amenaza para las relaciones bilaterales: la rescisión de la libre circulación de personas dejaría sin efecto los demás acuerdos, lo que afectaría también a los suizos residentes en la UE, ya que su derecho de residencia está sujeto a la libre circulación. El Consejo Federal y la mayoría del Parlamento, así como las asociaciones empresariales y los sindicatos, se oponen a esta iniciativa “radical”, que amenazaría el empleo y el bienestar de Suiza. El Gobierno reconoce que la inmigración y el crecimiento demográfico suponen “desafíos” para Suiza, especialmente en el ámbito del mercado inmobiliario, por lo que planea destinar más fondos públicos a la construcción de viviendas de alquiler asequible. Desde el punto de vista de la política europea, la votación del 14 de junio de 2026 interviene en un momento delicado. En marzo, el Consejo Federal y la Comisión Europea firmaron, tras largas negociaciones, un nuevo paquete de acuerdos (véase Panorama 2/2025), que renueva y amplía los acuerdos bilaterales anteriores, además de incluir una “cláusula de salvaguardia” que permitiría a Suiza restringir unilateralmente la inmigración en caso de “graves problemas económicos o sociales”. ¿Cuándo y cómo se activaría este mecanismo? La pregunta sigue abierta y sin duda dará mucho que hablar. Tras el Parlamento, que aún debe ratificar los acuerdos, será el electorado el que tendrá la última palabra, probablemente en 2028. En Suiza viven actualmente más de nueve millones de personas, dos tercios de las cuales se concentran en la Meseta Central. A la derecha, vista panorámica de Zúrich, desde el monte Uetliberg. Foto Keystone Panorama Suizo / Abril de 2026 / Nº 2 5
Más de la mitad de los inmigrantes vienen a Suiza para trabajar. Contribuyen al crecimiento económico del país y al correcto funcionamiento de su sistema de salud. Los inmigrantes juegan un papel clave en el mercado laboral suizo. La mayoría trabaja en sectores económicos que requieren mucho personal; por ejemplo, en los hoteles y restaurantes, como se ve en las fotos del centro y de la izquierda. Fotos Keystone Los inmigrantes juegan un papel clave en el mercado laboral suizo: construyen carreteras y edificios, atienden a los pacientes en los hospitales, desarrollan programas informáticos o diseñan nuevos productos. A finales de 2025 trabajaban en Suiza en torno a 1,9 millones de profesionales extranjeros cualificados, con lo cual ya constituyen el 35 % del total de asalariados del país; hace veinte años, el porcentaje de extranjeros en el mercado laboral alcanzaba tan solo el 25 %. Por otro lado, disminuye la población activa nacional: la generación de los baby boomers (es decir, las personas nacidas entre 1946 y 1964) se ha jubilado o está a punto de hacerlo, y falta relevo generacional debido a la actual baja tasa de natalidad. El 80 % de la mano de obra extranjera proviene de los países del Espacio Económico Europeo: cerca de un millón de empleados han llegado a Suiza desde que se puso en marcha el acuerdo de libre circulación de personas. Los acuerdos bilaterales con la Unión Europea (UE), que entraron en vigor en 2002, permiten a las empresas suizas acceder libremente al mercado único europeo, así como reclutar fácilmente personal cualificado de los países de la UE y la AELC. La mayoría de los extranjeros trabajan en sectores económicos que requieren mucho personal, como la gastronomía o la construcción. Entre los albañiles y los enlosadores, el porcentaje de empleados sin pasaporte suizo asciende incluso al 60 %. En el sector de la construcción, actualmente en pleno auge, la demanda de profesionales cualificados es especialmente elevada: la cartera de pedidos está llena y la facturación sigue creciendo. Se construyen más viviendas y las administraciones públicas invierten en la ampliación de las infraestructuras existentes. La Asociación Suiza de Empresarios de la Construcción prevé que la necesidad de mano de obra continúe aumentando, también por la falta de aprendices en los oficios artesanales. En la construcción, la industria de maquinaria y la hostelería quedan cada año miles de plazas de formación profesional sin cubrir. La demanda de personal cualificado también permanece constante en el sector sanitario, en pleno auge: en este ámbito se crearon 188 000 nuevos puestos de trabajo entre 2010 y 2020, según un informe del Observatorio sobre la libre circulación de personas. Alrededor de un tercio de estos empleos fueron cubiertos por trabajadores procedentes de países de la UE y de la AELC. En el Tesino y en la región del lago de Ginebra, la proporción de profesionales extranjeros es significativamente más elevada: numerosos trabajadores cruzan cada día la frontera desde Italia y Francia para trabajar en los centros de salud suizos. Más del 40 % de los médicos que ejercen actualmente en Suiza proceden del extranjero, la mitad de ellos de Alemania. Para reducir esta dependencia, la Confederación y los cantones han aumentado en los últimos años el número de plazas en las facultades de medicina humana de las universidades suizas. Sin embargo, estos esfuerzos por promover la formación solo alcanzan a cubrir parte de la demanda, como lo revelan los datos de 2024: mientras unos 1 400 futuros médicos obtuvieron el diploma federal, se reconocieron ese mismo año más de 3 200 títulos extranjeros. En el sector de la enfermería, los suizos y las suizas tampoco logran cubrir todas las vacantes. Desde la pandemia del coronavirus, que ha sometido a los hospitales y a sus trabajadores a enormes presiones, la escasez de personal cualificado se ha agraPanorama Suizo / Abril de 2026 / Nº 2 6
Foto de la derecha: Trabajando por turnos; el sector de la salud, en pleno auge, también necesita mano de obra extranjera cualificada. Foto Keystone La periodista Anne-Careen Stoltze (48 años) se marchó de Alemania en 2006 para instalarse en Suiza. Trece años después regresó a su país, junto con su familia. “Vine a Suiza por amor. En 2004, cuando conocí a mi futuro marido, vivía en Bremen, donde hacía prácticas en la redacción de un periódico. Matthias, que es de Hamburgo, ya trabajaba en Berna. En aquel entonces, los hospitales suizos buscaban atraer a estudiantes de medicina alemanes para realizar prácticas y ejercer como asistentes. Después de dos años viajando en tren nocturno entre Bremen y Berna, decidimos instalarnos en Suiza. Mientras Matthias continuaba su formación de medicina especializada, yo logré dar mis primeros pasos en el periodismo. Después, llegó a Suiza la crisis de los medios de comunicación; perdí mi empleo, justo cuando estaba embarazada. Si bien obtuve una indemnización, me di cuenta por primera vez de lo poco protegidas que están las madres y del escaso apoyo que se brinda a los padres. En Suiza, sigue siendo difícil conciliar la vida laboral y la vida privada. Nuestros dos hijos iban a la guardería, Reflexiones de quien vino y se fue lo cual resulta muy caro. Muchas madres (y también cada vez más padres) reducen su jornada laboral para atender a la familia. Ante la escasez de mano de obra cualificada, Suiza debería ofrecer mejores condiciones para aprovechar mejor el potencial de las mujeres en el mercado laboral. Entiendo perfectamente el debate sobre la inmigración y el estrés que provoca la densidad de población. Como empleada de un medio de comunicación local, he sido testigo de la explosión de la construcción en nuestra aglomeración. Tras dejar el periodismo, me formé en comunicación científica y trabajé varios años para la Escuela Superior de Ciencias Aplicadas de Berna (BFH, por sus siglas en alemán). Suiza se ha convertido en una segunda patria para nuestra familia. Nuestros hijos, que nacieron en Berna, se consideran suizos. Pero yo nunca llegué a sentirme del todo integrada. Por un lado, esto se debe a que siempre se me percibía como alemana por mi forma de hablar. Por otro lado, lamentaba no poder participar en el debate público ni votar. Habíamos iniciado un proceso de naturalización cuando nuestros padres enfermaron en Alemania. Eso cambió nuestras prioridades: si queríamos pasar más tiempo con ellos, teníamos que volver a casa. Además, deseaba participar en la vida política y la sociedad civil de mi país de origen. En 2019 volvimos a Brandeburgo, donde habíamos renovado la casa de mis abuelos. Mi marido ha conservado su consultorio de médico especialista en Berna, donde trabaja tres días a la semana, ahora como residente semanal. Por mi parte, desde 2025 trabajo en mi región como encargada de Relaciones Internacionales, promoviendo el encuentro de personas a ambos lados de la frontera germano-polaca”. Panorama Suizo / Abril de 2026 / Nº 2 7
Foto de la izquierda: En el sector de la construcción, actualmente en pleno auge, hace falta un número especialmente elevado de trabajadores extranjeros cualificados. Foto Keystone Arriba: En señal de protesta contra la escasez de viviendas, un estudiante improvisó un apartamento simbólico en el corazón de Lausana. Foto Keystone vado. Antes de la pandemia eran alrededor de 11 000 los puestos vacantes; a principios de 2025, su número superaba ya los 14 000. Según las asociaciones profesionales, uno de cada tres profesionales de enfermería y cuidados acaba abandonando la profesión por desmotivación. Se estima que, de aquí al año 2030, faltarán en Suiza unos 30 500 profesionales de enfermería y cuidados, tanto en los hospitales como en las residencias de ancianos y en la atención domiciliaria a personas dependientes (Spitex). La iniciativa sobre cuidados de enfermería, aprobada en 2021 por el electorado, no solo reclamaba una campaña decidida a favor de la formación, sino también mejores condiciones salariales: por ejemplo, mediante mayores indemnizaciones por trabajo nocturno y durante los fines de semana. Sin embargo, su aplicación por parte del Parlamento avanza muy lentamente, ya que la reforma implica costes adicionales. La inmigración, en descenso En otros sectores, tales como la informática, las finanzas o el comercio, la escasez de personal cualificado se ha aliviado desde 2024, como lo revela el último índice publicado por la agencia de contratación Adecco. Según este organismo, tal “normalización” se explicaría por la desaceleración de la coyuntura mundial y por la persistente incertidumbre económica. La coyuntura también se refleja en las cifras de inmigración: en el año récord de 2023 llegaron a Suiza casi 100 000 personas más de las que abandonaron el país. Desde entonces, la inmigración neta ha ido disminuyendo: en 2024, esta cifra se redujo en un 15 %, hasta situarse en 83 000 personas, y en 2025, en un 10 % más, hasta situarse en 75 000 personas. En otros términos, el mercado laboral suizo sigue atrayendo a muchos inmigrantes, aunque no todos deciden permanecer en el país para siempre. La pérdida del empleo, el elevado coste de la vida, la dificultad para conciliar familia y trabajo o los problemas de integración pueden motivarlos a regresar a su país. También pueden influir razones familiares, como muestra el caso de la periodista de origen alemán Anne-Careen Stoltze, que se estableció en Suiza en 2006, para marcharse trece años después (véase página 7). Desde el punto de vista económico, no cabe duda de que Suiza seguirá necesitando mano de obra extranjera. De lo contrario, el número de “personas en edad de trabajar” se reducirá drásticamente en los próximos años, ya que serán más las personas que se jubilen que las que ingresen en el mercado laboral. Según un estudio del Banco Nacional Suizo, este desequilibrio podría agravarse y Suiza podría afrontar un déficit de 400 000 trabajadores dentro de los próximos diez años. El sector empresarial insta al crecimiento Sin la importación de mano de obra, que constituye para Suiza “una necesidad crucial”, las empresas corren el riesgo de abandonar el país y el nivel de los servicios podría deteriorarse, advierten la organización central economiesuisse y la Unión Patronal Suiza, en un documento en el que se pronuncian sobre la iniciativa de la UDC “¡No a una Suiza de 10 millones!”, que se someterá a votación el 14 de junio de 2026. Los representantes de la economía también temen una desaceleración del crecimiento y, por ende, un descenso del producto interior bruto (PIB). Desde 2002, el PIB per cápita ha aumentado un 23 % en Suiza y, con él, se ha elevado también el nivel de bienestar. Aunque no es posible determinar con exactitud cuál ha sido el aporte de la inmigración a este crecimiento, es indiscutible que la libre circulación de personas contribuye a aumentar la creación de valor. En cambio, el impacto de esta inmigración impulsada por el mercado laboral sobre el medio ambiente y la sociedad es objeto de debate: ¿Qué nivel de crecimiento necesita Suiza para preservar su calidad de vida? Se trata de una cuestión controvertida en los círculos políticos. Panorama Suizo / Abril de 2026 / Nº 2 8
Entre auge económico y falta de oferta, la crisis de la vivienda se manifiesta con especial intensidad en Zúrich, la mayor ciudad del país: en cuanto se anuncia una vivienda de alquiler a un precio asequible, cientos de interesados acuden a visitarla. En las redes sociales circulan fotos de interminables colas, y muchos interesados acaban por desistir ante la feroz competencia. Tales escenas se han vuelto emblemáticas de un problema que tiene cada vez más preocupada a la sociedad suiza. Con sus numerosos empleos en el sector de la banca, los seguros, la tecnología y los servicios, Zúrich registra un índice de viviendas vacantes excepcionalmente bajo: apenas una de cada mil viviendas está disponible, y a menudo se trata de viviendas de gama alta. A nivel nacional, la tasa de viviendas libres es del 1 %, lo que revela claramente lo tenso que está el mercado inmobiliario. La escasez de la oferta no solo dificulta la búsqueda de un apartamento; también hace que los precios se disparen. Diferencias regionales y consecuencias sociales La escasez de viviendas afecta sobre todo a las grandes urbes, como Zúrich, Ginebra y Basilea, cuyas céntricas zonas residenciales resultan especialmente atractivas para los inmigrantes de la Unión Europea. Sin embargo, también las ciudades más pequeñas y las localidades turísticas en los Alpes comienzan a sentir la presión de esta escasez, según se desprende de un informe gubernamental. En algunas regiones alpinas, tanto los lugareños como los trabajadores cualificados del exterior encuentran cada vez más dificultades para acceder a una vivienda, en parte debido a la proliferación de segundas residencias y al auge de los alquileres turísticos de corta duración en plataformas como Airbnb. Los alquileres llevan más de dos décadas al alza. Se encarecen especialmente los nuevos contratos: desde 2022, estos han aumentado entre un 2 y un 6 % anual, dependiendo de la región. Quienes entran por primera Los efectos negativos del crecimiento y de la inmigración se observan claramente en el mercado inmobiliario suizo: la vivienda escasea y los alquileres suben, mientras se recrudece el debate sobre posibles soluciones. vez en el mercado inmobiliario o cambian de vivienda suelen pagar mucho más que los inquilinos de larga duración. Un país donde casi el 60 % de los hogares paga un alquiler reacciona con especial sensibilidad a una evolución de este tipo, cuyas dolorosas consecuencias son muy tangibles: un estudio publicado en 2025 por la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH) muestra que, en las cinco áreas metropolitanas más grandes del país, los hogares con menores ingresos están siendo desplazados. Pero también sufre la clase media si los costes de la vivienda absorben una parte cada vez mayor de su presupuesto. ¿Inmigración, regulación o especulación? No sorprende que la cuestión de la vivienda se haya convertido en uno de los temas más candentes del debate preelectoral en torno a la iniciativa “¡No a una Suiza de 10 millones!” promovida por la UDC. Cada bando político esgrime sus propias explicaciones y soluciones. Para la UDC, el origen del problema radica en una inmigración “desmesurada”: aunque en los últimos 25 años se han construido más y más viviendas, la oferta no es suficiente y Suiza se está recubriendo cada vez más con hormigón. De ahí la conclusión de este partido: “¿Hay escasez de viviendas en Suiza? No. Hay exceso de inmigración”. Por su parte, el Partido Liberal Radical Foto de la derecha: El barrio Koch, de Zúrich, está construyendo unas 360 viviendas comunitarias para 900 personas. La Confederación desea promover la construcción de viviendas de utilidad pública. Foto Keystone Panorama Suizo / Abril de 2026 / Nº 2 9
(PLR) denuncia la excesiva regulación que priva en el ámbito inmobiliario: restricciones y recursos legales de todo tipo retrasan los proyectos de construcción, sostienen los Liberales, quienes reclaman, por lo tanto, que se agilicen los procedimientos y se flexibilicen las normas de protección contra el ruido. Para el Partido Socialista Suizo (PSS), el aumento de los alquileres se debe a la especulación inmobiliaria, motivada por el afán de lucro. Este partido está recopilando firmas para presentar una iniciativa destinada a controlar el precio de los alquileres, y exige que se construyan más viviendas de interés público. Cabe mencionar que una iniciativa popular que pretendía imponer una cuota fija de viviendas de utilidad pública, ya fracasó en las urnas en 2020. Las causas: múltiples y complejas Distintos estudios y análisis muestran que, si bien la inmigración ejerce presión sobre el mercado inmobiliario, no es la única responsable de la crisis actual. Según datos de la Confederación, entre 2014 y 2023 la inmigración contribuyó de forma significativa al aumento del número de hogares y estimuló la demanda. Sin embargo, también influye el aumento de la superficie habitable por persona: en un plazo de diez años, esta pasó de una media de 45 a 46,6 metros cuadrados. La introducción de la libre circulación de personas, a raíz del acuerdo con la UE en 2002, disparó los alquileres y los precios de la vivienda en propiedad hasta 2016, concluye un estudio de la Universidad de Friburgo, publicado en 2023. Posteriormente, este efecto fue perdiendo intensidad, aunque no lo suficiente, debido a la reacción del mercado y la construcción de nuevas viviendas. Los expertos subrayan que el mercado de la vivienda es el resultado de una compleja interacción entre la demanda, la oferta, la legislación urbanística y la coyuntura económica. A partir de 2018, la actividad constructora disminuyó, debido, entre otros factores, al encarecimiento de los costes y la escasez de terrenos edificables. Densificación: entre el temor y la oportunidad La escasez de terrenos edificables no se debe únicamente a la topografía suiza; resulta también de una voluntad política. En 2013, la población aprobó una ley de ordenación del territorio que limita la urbanización de las zonas verdes y orienta el desarrollo urbano hacia el interior de las áreas ya construidas. Un estudio del instituto de investigación Sotomo, publicado en 2025, muestra que podría darse alojamiento a dos millones de personas sin necesidad de urbanizar nuevos terrenos. Sin embargo, los proyectos de densificación suelen suscitar resistencia a nivel local: muchos residentes temen verse desplazados o que merme su calidad de vida. Para intentar disipar esos temores, se están proponiendo conceptos innovadores que demuestran que es posible densificar y construir en altura, sin renunciar a las áreas verdes. En las zonas urbanas se aspira a desarrollar “entornos de diez minutos”, donde los centros de trabajo, los comercios y los restaurantes se encuentren a corta distancia. Este concepto, desarrollado por la ETH y financiado por el Fondo Nacional Suizo, pretende respaldar a los cantones y los municipios en la implementación de la ley de ordenación del territorio. No habrá mejora a corto plazo En los últimos años se han construido en Suiza entre 40 000 y 45 000 viviendas al año. Sin embargo, se estima que se requerirían entre un 30 y un 50 % más para equilibrar la oferta y la demanda. Aunque el número de solicitudes de licencia de obra en los últimos tiempos ha aumentado ligeramente, el Gobierno federal no prevé una mejora rápida de la situación. Junto con los cantones, los municipios y los sectores inmobiliario y de la construcción, el Ejecutivo ha elaborado un plan de acción que consta de unas treinta medidas, que abarcan desde procedimientos de autorización más eficientes hasta un mejor aprovechamiento del suelo edificable; pero por ahora solo se trata de recomendaciones. Más concreto, en cambio, es un proyecto que el Consejo Federal ha presentado al Parlamento: consiste en inyectar, entre 2030 y 2034, 150 millones de francos en un fondo destinado a conceder préstamos a promotores de obras de utilidad pública. Con ello, la Confederación pretende impulsar la construcción de viviendas asequibles. El Parlamento se pronunciará al respecto este año. Más viviendas a precios asequibles y un plan de acción contra la escasez de viviendas: con estas medidas, el Gobierno busca cortarle las alas a la iniciativa de la UDC “¡No a una Suiza de 10 millones!”. ¿Convencerá esto a los electores? Lo sabremos este próximo 14 de junio. La densificación urbana es una de las posibles estrategias de planificación territorial. Las urbanizaciones modernas, como esta de Schlieren (Zúrich), optan por desarrollar los servicios de proximidad y las áreas verdes. Foto Keystone 10 Panorama Suizo / Abril de 2026 / Nº 2
Récord turístico En 2025, el sector hotelero suizo registró 43,9 millones de pernoctaciones, superando así el récord de 2024. Especialmente notable fue el aumento del número de visitantes extranjeros, en su mayoría procedentes de Alemania, Estados Unidos, Reino Unido y Francia. Los cantones que registraron el mayor número de pernoctaciones fueron Zúrich, Berna, los Grisones y el Valais. (WS) Aumento del comercio exterior A pesar de los aranceles estadounidenses, el comercio exterior suizo creció en 2025: las exportaciones aumentaron un 1,4 %, alcanzando un valor récord de 287 000 millones de francos. Las importaciones también aumentaron un 4,5 %, hasta llegar a los 232 700 millones de francos, lo que supone para nuestro país el segundo nivel más alto de su historia. Este crecimiento se debió principalmente a los productos farmacéuticos y químicos, que representaron más de la mitad de las exportaciones. (WS) ¿Aumentará el IVA? Para reforzar la seguridad de Suiza, el Consejo Federal desea crear un fondo de armamento. El Departamento de Defensa necesita nuevos sistemas para la defensa aérea, la protección contra drones y la guerra electrónica. Este fondo podría financiarse mediante un aumento del 0,8 % del impuesto sobre el valor agregado (IVA) a partir de 2028 y con una duración limitada a diez años. El aumento del IVA requiere una enmienda constitucional, sobre la que el pueblo deberá pronunciarse, probablemente en 2027. (WS) Récords olímpicos En los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, celebrados en Milán y Cortina, la delegación suiza consiguió un número récord de medallas: 23 en total. Con 6 medallas de oro, 9 de plata y 8 de bronce, los atletas suizos lograron el mejor resultado de la historia de los Juegos Olímpicos de Invierno. Consiguieron el octavo puesto en el medallero, por detrás de Suecia y por delante de Austria. (WS) Brienz vuelve a ser habitable Tras 62 semanas de evacuación, los habitantes del pueblo alpino de Brienz/Brinzauls, en el valle de Albula (Grisones), ya pueden volver a residir permanentemente en su pueblo. Se han levantado la orden de evacuación, decretada en noviembre de 2024, así como la prohibición de acceso. Esta decisión se basa en mediciones continuas, que ya no indican ningún peligro inminente. En su número 5/23, Panorama Suizo se hizo eco de estas amenazas. (WS) Stanislas Wawrinka El tenista Stanislas Wawrinka anunció en diciembre de 2025 que arrancaba su último año en el circuito. “Es hora de escribir el último capítulo de mi carrera”, declaró sencillamente el jugador de Vaud. Invitado a Melbourne en enero, a punto de cumplir 41 años, “Stan The Man” volvió a demostrar de qué pasta está hecho frente al número nueve del mundo, el estadounidense Taylor Fritz. “Stanimal” acabó cayendo —con mucho estilo— en la tercera ronda de su último Abierto de Australia, donde en 2014 había eliminado a Novak Djokovic y, en la final, a Rafael Nadal. Menudo recorrido desde aquellas primeras pelotas que jugó con su hermano mayor en Saint-Barthélemy (VD). Su padre Wolfram dirigía la granja de un centro para personas con discapacidad. Nacido en 1985, Stanislas dice haber sacado su fuerza interior de ese entorno. Cuatro años antes, a unos 180 kilómetros de allí, había nacido otro niño prodigio: Roger Federer. “Para mucha gente, soy el suizo que pierde”, declaró un día Wawrinka con cierto resentimiento a una revista francesa. En casa, Roger eclipsó a Stan, mientras que este último continúa suscitando un cariño desbordante en el extranjero: ¡Es el hombre que ha sido capaz de vencer a Federer, Nadal y Djokovic! Es el ganador de Roland Garros, donde jugó con unos pantalones cortos a cuadros rojos y blancos: “Me voy a bañar, voy a jugar al tenis y luego voy a dormir con ellos puestos”, bromeó en esa ocasión. Sobre las diferencias entre Wawrinka y Federer ya se ha dicho todo. Un comentario que suele repetirse sobre el jugador de Vaud es su actitud comedida frente a sus rivales. Así, en 2015, en Roland Garros, Stan no desbordó de alegría al conseguir vencer a un debilitado Rafa Nadal. ¿A qué se dedicará Wawrinka una vez que cuelgue la raqueta? ¿A vender zapatillas? “Todavía sueño con importantes logros en este deporte”, soltó el suizo con su estilo tan comedido. STÉPHANE HERZOG Panorama Suizo / Abril de 2026 / Nº 2 11 Selección Noticias
DENISE LACHAT Con vivacidad, Monika Bögli abre la puerta de su taller de costura en Neuenegg, en el cantón de Berna, haciendo ondear su falda de un azul luminoso; o, para ser más precisos, su Kittel, como lo llaman los entendidos, sobre el que lleva un delantal a rayas azules y verdes. Bajo el corpiño asoma una blusa blanca, adornada con un broche de filigrana, y en el cuello luce un pañuelo de seda negro finamente calado. Todo pareciera indicar que esta grácil mujer se dispone a salir de casa; pero nada más lejos de la realidad: Monika Bögli viste un traje tradicional bernés de trabajo. Con una sonrisa comenta: “Así es como las mujeres vestían antiguamente para ir al campo”. Las familias campesinas confeccionaban sus propias telas, generalmente de lana o lino, lo suficientemente resistentes como para soportar numerosos lavados. Un oficio que llena de orgullo El traje de Monika Bögli está confeccionado en su mayor parte con una tela mitad lino, mitad algodón, tejida a mano; ha requerido decenas de horas de trabajo: nuestra costurera calcula que se necesitan entre 50 y 70 horas para confeccionar un traje tradicional. Especialmente laboriosa es la confección del corpiño, con sus tres capas de guata, forro y tela, además de los adornos. Este minucioso trabajo, sumado a materiales como la seda, elaborados en parte de manera artesanal, tiene su precio: un traje de trabajo nuevo cuesta cerca de 2 200 francos, y un traje de fiesta puede alcanzar los 3 000; a ello habría que añadir la joyería de plata, cuyo valor mínimo es de 3 500 francos. Pero quien se pone un traje así se siente como una persona nueva: tan solo las varillas del corpiño confieren un porte diferente a la mujer que lo lleva. Monika Bögli se siente orgullosa y honrada con su traje: “Me viste y me queda como un guante”. La invención de una tradición El orgullo y la honra se entrelazan con la sensación de seguir preservando una tradición que se remonta a la época medieval... y que estuvo a punto de desaparecer en Suiza. Con el auge económico posterior a la fundación del Estado federal en 1848, se desarrollaron la industria, los medios de transportes, la tecnología y el comercio, y el trabajo manual corrió a cargo de las máquinas. Los suizos, sobre todo en las ciudades, empezaron a seguir las tendencias internacionales en materia de moda. No fue hasta finales del siglo XIX cuando resurgió el interés por la cultura popular y las costumbres. Entonces se empezaron a documentar y recuperar los antiguos trajes. A este renacimiento contribuyeron tres importantes eventos: la creación, en 1905, de la organizaTrajes repletos de historia y tradición Con agujas, hilo y decenas de horas de trabajo manual, Monika Bögli mantiene viva una tradición suiza en Neuenegg (cantón de Berna). Esta modista viste a sus clientas con auténticos “trajes tradicionales a medida”. ción “Patrimonio Suizo”, cuya misión es proteger el patrimonio cultural del país, el cual incluye no solo los edificios históricos, sino también la indumentaria tradicional. En esa época se comenzaron a confeccionar de nuevo los antiguos trajes, a partir de muestras históricas de diversos cantones. En 1926 se creó en Lucerna la Federación Nacional de Trajes Suizos (STV, por sus siglas en alemán), que este año celebra su centenario. El objetivo de la STV era reintegrar el traje tradicional —una prenda atemporal, sencilla y unificadora— en la vida cotidiana. Finalmente, en la Exposición Nacional de 1939, en Zúrich, se exhibieron en el Landidörfli trajes de todas las regiones del país, como distintivo de una Suiza fuerte e independiente en una época convulsa y como símbolo de patriotismo, cohesión social e identidad nacional. Hoy en día, el traje tradicional ya no se usa en la vida cotidiana, sino que se reserva para ocasiones especiales: las fiestas folclóricas, las veladas de entretenimiento, las bodas y los bautizos, así como los actos oficiales. Por ejemplo, en 2010, como invitada de honor de la Fiesta Federal de Trajes en Schwyz, la entonces Consejera Doris Leuthard, expresidenta de la Confederación, con su traje tradicional de Argovia durante la fiesta federal de trajes suizos de 2010. Foto Keystone Aquí se cose a mano: un ovillo de agujas y muestras de tela en el taller de costura de Monika Bögli. Y, por supuesto, no puede faltar el dedal. Foto Denise Lachat Monika Bögli lleva un traje de trabajo tradicional de Berna. El mandil rojo y el azul, colgados en perchas, están hechos de seda de damasco y forman parte del traje festivo de Berna. Foto Denise Lachat En Suiza existen 700 trajes regionales, que se diferencian por colores, cortes y adornos. En las imágenes pueden verse, en el sentido de las agujas del reloj: Appenzell Rodas Interiores, Toggenburg, Uri y San Galo. Foto cedida a la revista/Silvan Bucher Panorama Suizo / Abril de 2026 / Nº 2 12 Sociedad
Federal Doris Leuthard lució el traje festivo de la región de Freiamt en Argovia, su cantón de origen. Un valioso símbolo de pertenencia Hoy en día, volvemos a vivir tiempos convulsos. Tras la pandemia del coronavirus, durante la cual las asociaciones de yodel, trajes tradicionales y danza perdieron miembros, las costureras vuelven a notar un interés creciente por estos trajes entre los jóvenes. Este tipo de atuendo se regala con motivo de las confirmaciones, tanto católicas como protestantes, y lo llevan los hijos de familias de hoteleros. La clientela es más bien rural. Monika Bögli también tiene clientas jóvenes, que a menudo han heredado el traje de su abuela y lo mandan ajustar a su talla; otras mujeres se costean esta valiosa prenda para celebrar un cumpleaños particularmente fastuoso. De niña, Monika Bögli ya vestía trajes tradicionales y bailaba danzas populares, antes de formar parte de un grupo de trajes regionales, al igual que su madre y su abuela. Para ella, vestir un traje tradicional es una manera de manifestar su pertenencia a la familia y a su región. “El traje forma parte de mi cultura, es la expresión de mi apego a la patria chica”, explica nuestra bernesa. De hecho, no solo cada cantón suizo tiene sus trajes propios y específicos; también existen decenas de modelos regionales que se distinguen por sus colores, cortes y adornos. En toda Suiza se contabilizan nada más y nada menos que 700 trajes diferentes. Expresión de la diversidad cultural “Algunos trajes se parecen mucho”, explica Sissi Sturzenegger, Presidenta de la comisión de trajes de la STV. “Sin embargo, los entendidos saben distinguirlos”. Así, en los alrededores del lago de Constanza, e incluso más allá de la frontera, se lleva un tocado en forma de abanico. Con motivo de su centenario, la STV quiere dar a conocer al gran público la diversidad de los trajes tradicionales suizos, en particular durante la Fiesta Suiza de Coros en Traje Tradicional, que se celebrará los días 5 y 6 de junio en Sursee (LU), pero también a través de un libro ricamente ilustrado que presenta los trajes de todos los cantones. No es de extrañar, pues, que se describa el traje tradicional como un “certificado de origen que se lleva encima”. Por cierto, esta prenda de vestir que crea identidad también es solicitada en el extranjero: durante su formación, Monika Bögli colaboró en la confección de trajes tradicionales para dos suizas residentes en Canadá. Monika Bögli confecciona exclusivamente trajes tradicionales del Mittelland bernés, del Emmental y de la Alta Argovia; ni se le ocurriría confeccionar trajes de otras regiones o cantones. Esta filosofía la comparten todas las costureras de trajes tradicionales. De todas formas, la libertad artística es limitada: cada traje tiene sus hechuras y sus cortes, y unos accesorios predefinidos; solo se pueden elegir los colores y, a veces, los patrones, explica Bögli, mientras nos señala con el dedo toda una pila de carpetas llenas de muestras de telas y descripciones de trajes: “En los años 1930 se puso orden en el caos que reinaba anteriormente”, comenta. Más que oficio, vocación Monika Bögli completó su formación como diseñadora de moda, que duró tres años, con una especialización de dos años. Esta formación tiene mucha demanda, afirma, pero las plazas de aprendizaje con modistas profesionales escasean. El cantón de Berna ofrece ahora un programa modular con cursos específicos, por ejemplo, sobre la confección de corpiños y blusas. Para Monika Bögli, una cosa está clara: “Esta herencia nace y se transmite en la familia”. Ella misma ha contagiado el gusanillo a su descendencia: sus tres hijas, de 26, 28 y 30 años, ya llevaban trajes tradicionales cuando tenían tres años, para ir a fiestas o ferias ganaderas, y siguen haciéndolo como damas de honor en las bodas. De repente, Monika se retira a la habitación de al lado para cambiarse, porque tiene otros asuntos que atender: suele trabajar en su taller de costura un día a la semana y el resto del tiempo en su granja, en Neuenegg, donde se dedica a la ganadería (para la producción de leche y carne), al cultivo de forraje y al puesto de venta que tiene en su granja. Vuelve vestida con jeans y blusa, el “traje tradicional” de nuestro siglo. Su traje bernés permanecerá bien guardado hasta la próxima celebración. Encontrará más fotos de trajes tradicionales en la publicación que saldrá a la venta el 15 de junio de 2026, con motivo del centenario de la Federación Nacional de Trajes Suizos. Más información sobre este libro en: www.trachtenbuch.ch Docenas de horas de trabajo: la modista de trajes tradicionales Monika Bögli confecciona un corpiño de tres capas. Foto Denise Lachat Panorama Suizo / Abril de 2026 / Nº 2 14 Sociedad
Más pasaportes, más gallinas, más orden 21 El 21 % de los suizos tiene al menos una segunda nacionalidad. En 2010, este porcentaje era tan solo del 14 %. En la Suiza francófona y el Tesino, la ciudadanía múltiple es casi dos veces más frecuente que en la Suiza de lengua alemana. La mayoría de las personas binacionales poseen, además del suizo, un pasaporte italiano, francés o alemán. Suiza es un país en el que la diversidad de identidades va en aumento. Fuente: Oficina Federal de Estadística, datos de 2024 76 A pesar de la polarización social, el 76 % de los habitantes de Suiza considera que la democracia directa es el elemento aglutinante más importante del país. Los inmigrantes y los expatriados tienen una opinión aún más positiva de la cohesión nacional que la población autóctona. Fuente: Barómetro de Sotomo: la cohesión nacional en Suiza, 2025 98 Pero, si usted desea integrarse, no olvide que Suiza es un país de calcetines: el 98 % de la población no lleva zapatos en casa. Por lo tanto, no es de extrañar que uno de cada dos hogares tenga discusiones cada mes por el tema del orden. Fuente: Sotomo, Estudio de IKEA sobre la vida en el hogar, 2025 1 040 400 Suiza posee 1040400 hectáreas de superficie agrícola. Una cuarta parte del territorio nacional está cubierta de pastos y campos de cultivo. Estos conforman el paisaje y constituyen la base de la producción alimentaria. En Suiza hay 13,4 millones de gallinas, cifra que supera con creces el número de habitantes. Fuente: Oficina Federal de Estadística, 2025 75 000 Este país, tan dado al orden, vio aumentar su población de 75 000 ciudadanos extranjeros el año pasado. Al mismo tiempo emigraron 83000 personas, mientras que el número de solicitudes de asilo se redujo a 25781. Este tema está suscitando acalorados debates (véase “Tema clave”, páginas 4-10). Quizás sea así porque, en un país con tantos pasaportes, tantas gallinas y tanta participación política, la identidad no se reduce a una simple serie de números. Fuente: Secretaría de Estado de Migración, 2025 CIFRAS RECOPILADAS POR WALTER SCHMID “Panorama Suizo”, revista para la “Quinta Suiza”, aparece en su 51.° aniversario con cinco números anuales en los idiomas alemán, francés, inglés y español, en 13 ediciones regionales y con una tirada total de 479 000 ejemplares (incluidos 311 000 electrónicos). Las suizas y suizos residentes en el extranjero e inscritos en una representación consular suiza reciben gratuitamente la revista. Otros interesados pueden suscribirse abonando una tasa anual de 30,– CHF en Suiza / 50,– CHF en el extranjero. VERSIÓN EN LÍNEA www.revue.ch DIRECCIÓN EDITORIAL Walter Schmid, Jefe de Redacción (WS), Stéphane Herzog (SH), Theodora Peter (TP) , Susanne Wenger (SWE) Amandine Madziel, representante del DFAE (AM) COMUNICADOS OFICIALES DEL DFAE La sección “Noticias del Palacio Federal” se publica bajo la responsabilidad de la Dirección Consular, Departamento de Innovación y Cooperación, Effingerstrasse 27, 3003 Berna, Suiza. kdip@eda.admin.ch | www.eda.admin.ch DIRECCIÓN DE PUBLICIDAD Airpage AG, Uster/ Zúrich furrer@airpage.ch |www.airpage.ch El contenido de los anuncios y suplementos publicitarios es responsabilidad exclusiva de los anunciantes. No refleja necesariamente la opinión de la redacción ni de la organización editora. ASISTENTE DE REDACCIÓN Nema Bliggenstorfer (NB) TRADUCCIÓN SwissGlobal Language Services AG, Baden DISEÑO Roman Häfliger, Zúrich IMPRESIÓN Vogt-Schild Druck AG, Derendingen EDICIÓN “Panorama Suizo” es editado por la Organización de los Suizos en el Extranjero. Sede de la editora y la redacción: Organización de los Suizos en el Extranjero, Alpenstrasse 26, 3006 Berna, Suiza. revue@swisscommunity.org Tel. +41 31 356 61 10 Datos bancarios: CH97 0079 0016 1294 4609 8 / KBBECH22 CIERRE DE LA PRESENTE EDICIÓN 11 de marzo de 2026 CAMBIOS DE DIRECCIÓN Favor de comunicar cualquier cambio a su embajada o consulado. La redacción no tiene acceso a su dirección ni a sus datos administrativos. Aviso legal Panorama Suizo / Abril de 2026 / Nº 2 15 Suiza en cifras
RkJQdWJsaXNoZXIy MjYwNzMx