SUSANNE WENGER Samuel Hug, pastor de la Metalchurch, la Iglesia del rock duro, recibe a Panorama Suizo en su pequeño despacho de la localidad bernesa de Kirchberg, a un paso de la iglesia reformada que domina el paisaje urbano desde hace más de quinientos años. Su parroquia, de reciente creación, no dispone de instalaciones propias: “Queremos seguir siendo flexibles”, explica Hug. Lleva una sudadera negra con capucha y el logotipo del grupo musical. En la pared vemos carteles de estilo heavy metal, junto a estanterías con libros sobre este mismo tema y cientos de discos compactos. Mientras escribe sus sermones, el pastor escucha música heavy metal y busca puntos en común con el Evangelio: “Nunca faltan”, asegura. Samuel Hug está casado, tiene cuatro hijos y es pastor ordenado. Antes, atendía a dos comunidades rurales del cantón de Berna, el cantón con mayor población protestante del país. A nivel nacional, los protestantes constituyen la segunda comunidad religiosa más numerosa después de los católicos. Samuel Hug se enamoró del heavy metal en su adolescencia, a pesar de que le advirtieron que esta música era “obra del diablo”. Pero le fue imposible dejar de escuchar estos sonidos furiosos y rebeldes. Judas Priest, grupo pionero del metal nacido en la ciudad industrial británica de Birmingham, sigue siendo uno de sus grupos favoritos. Junto con otras personas que compartían los mismos ideales, fundó en 2012 la Metalchurch, en un principio como proyecto de voluntariado. “Queríamos tender un puente entre la Iglesia y el mundo del rock metálico”, explica. Sin embargo, este acercamiento llevó su tiempo. Hug y sus compañeros tuvieron que ganarse a ambos bandos: tuvieron que convencer, por un lado, a los “metaleros” de que no se trataba de instrumentalizarlos; y por otro, a los círculos eclesiásticos de que la Iglesia reformada no se fragmentaría en distintos grupúsculos. Un paso histórico En 2022, tras varios años de “aprendizaje mutuo”, como los llama Samuel Hug, las Iglesias reformadas de Berna, Jura y Soleura (ERBJS) lo nombraron “pastor innovador” a tiempo completo. En noviembre de 2025, el sínodo (la asamblea secular de la Iglesia) reconoció oficialmente la Metalchurch, con solo un voto en contra, y la dotó con 180 000 francos anuales, además de asignar un salario a su pastor, argumentando que su parroquia llega a personas que de otra forma apenas tendrían acceso a la Iglesia. La Metalchurch opera “dentro del amplio marco de una Iglesia nacional”, afirma Markus Dütschler, portavoz de ERBJS. Desde su fundación se ha consolidado y sigue creciendo. El sínodo ha reconocido que ofrece a muchas personas “un refugio espiritual”. Se trata de una novedad de gran trascendencia en la historia de la Iglesia. Las tres Iglesias nacionales reconocidas como corporaciones de derecho público en Suiza (la católica-romana, la evangélico-reformada y la católicacristiana) están organizadas tradicionalmente por territorios. La Metalchurch, en cambio, no se basa en el lugar de residencia de sus fieles, sino en un grupo específico de personas –algo totalmente novedoso–. Como no puede recaudar impuestos de sus fieles, como lo hacen las congregaciones locales, recibe fondos directamente de la Iglesia cantonal, aunque una parte de sus fondos procede también de donativos. La Iglesia protestante da la bienvenida al heavy metal Servicios religiosos en el club social, asistencia pastoral en festivales, círculos bíblicos con cerveza: desde principios de 2026, la Metalchurch es la primera congregación de heavy metal reconocida en Suiza. Las Iglesias nacionales, cada vez menos concurridas, buscan vías de renovación. El vino para la comunión se sirve en cuernos. El pastor heavy metal Samuel Hug predica, acompañado por la animadora Noemi Stoller. Foto cedida a la revista/ Marcel Gisin Panorama Suizo / Abril de 2026 / Nº 2 26 Sociedad
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