Panorama Suizo 2/2026

¿Por qué el heavy metal? Que el heavy metal, esa subcultura amante de las guitarras estridentes y de lo tenebroso, haya logrado esta hazaña no sorprende demasiado a Samuel Hug: “El metal trata los grandes temas de la vida”, dice Hug. Al igual que la mismísima Biblia, no rehúye temas como el dolor, la duda y las profundidades de la existencia humana. Comparte el mismo mensaje cristiano de esperanza, añade el pastor roquero. La única diferencia es la forma en que se transmite este mensaje. “Lo que nos une es la fe”. El equipo directivo consta de ocho personas, entre las que se encuentran el pastor y una diaconisa social. 125 voluntarios apoyan a la Metalchurch, el doble que hace cuatro años. La parroquia no lleva ningún registro de sus miembros, pues la Iglesia de aficionados al rock metálico se constituye donde se reúne su feligresía. Más de cien personas asisten a los servicios religiosos mensuales de la Metalchurch que cuentan con música en vivo, se celebran en un club social y se retransmiten a través de un canal de radio en línea llamado “Drachenblut” [“Sangre de dragón”]. La Metalchurch también ofrece asistencia pastoral en festivales de música (el año pasado se celebraron unos treinta) y organiza charlas como “Biblia, cerveza y rock metálico”, que se organizan en las salas de estar de casas particulares. Mucho menos solicitados son los bautizos, las bodas y los funerales al estilo heavy metal. Según Hug, esto refleja el retroceso de los rituales tradicionales. Las Iglesias nacionales pierden terreno El reconocimiento de la Metalchurch se produce en un momento de importantes cambios dentro del panorama religioso suizo. Las Iglesias nacionales, antaño dominantes, llevan décadas perdiendo terreno. En 1980, según estadísticas federales, el 47 % de la población pertenecía a la Iglesia católica-romana; hoy es el 30 %. La Iglesia evangélico-reformada registra un descenso aún mayor: del 45 al 19 %. Paralelamente, la diversidad religiosa ha ido aumentando, debido a la inmigración. Sin embargo, el grupo con mayor crecimiento corresponde al de los aconfesionales: mientras que, en 1980, las personas sin confesión religiosa tan solo constituían en torno al cuatro por ciento de la población, pasaron a ser, por primera vez, el principal grupo en 2024: casi el 37 %. Con la disminución del número de fieles, también se han reducido los ingresos de las Iglesias nacionales. No pocas parroquias locales se fusionan y venden sus edificios, incluyendo iglesias. Para no perder aún más terreno, las Iglesias deben encontrar nuevas formas de expresión: ese es el consenso que prevalece no solo en una Suiza cada vez más secularizada, sino también en amplios círculos eclesiásticos. Las Iglesias deberían “contextualizar” más su mensaje, es decir, adaptarlo más al entorno de vida de sus fieles. Por ejemplo, en la Iglesia de Inglaterra las congregaciones convencionales y las alternativas, como las “Iglesias forestales”, coexisten desde 2008 en pie de igualdad. En Suiza, donde las iglesias cantonales son autónomas en su toma de decisiones, este tipo de enfoque aún se encuentra en fase experimental. ¿Un remedio contra el abandono de las iglesias? “Deseamos abrirnos a nuevas formas de presencia eclesiástica”, explica el portavoz de las Iglesias reformadas de Berna, Jura y Soleura (ERBJS), que cuentan con un fondo específico para la innovación. Este está destinado a promover más de treinta proyectos: desde un centro de hip-hop, pasando por una vicaría queer, hasta un convento urbano en un edificio eclesiástico reconvertido. Que la Metalchurch haya sido reconocida oficialmente como una congregación eclesiástica es hasta la fecha la señal más clara de renovación que ha dado una Iglesia cantonal. Queda por ver si otras comunidades seguirán su ejemplo. Para el pastor roquero Samuel Hug, fan del metal y excepcional comunicador, una cosa es segura: “La Iglesia no puede esperar a que la gente se acerque a ella; debe ir a donde está la gente”. En un servicio religioso al estilo rock metálico no pueden faltar los conciertos en vivo: aquí, el ambiente lo pone el grupo Melodic Confession. Foto cedida a la revista/ Marcel Gisin Panorama Suizo / Abril de 2026 / Nº 2 27

RkJQdWJsaXNoZXIy MjYwNzMx