STÉPHANE HERZOG Durante un mes, en 2024, se repite una y otra vez la misma escena en una antigua botica de Lausana reconvertida en estudio de grabación: instalado detrás de un batiburrillo de instrumentos fabricados con toda clase de objetos, sobre todo maletas, el músico suizo Louis Jucker ofrece a los visitantes una “consulta”: se trata, en sus propias palabras, de un intercambio con personas de entre 8 y 88 años de edad sobre problemas de la vida, que culmina en una canción pop grabada en vinilo. Cada “paciente” sale de allí con un disco bajo el brazo. Otra copia del disco se destina a alimentar una gramola, que termina exponiéndose en dos galerías, en Nyon y Biena. Allí, los visitantes descubren los títulos sincronizados con un video de VHS en blanco y negro, en el que se ve a Jucker cantando. Este es el proyecto extravagante, artesanal y sentimental de A Pharmacy of Songs [“Una botica de canciones”], publicado en noviembre de 2025. Cada título es un remedio Bricolaje e interés por la experimentación son los ingredientes favoritos de este músico de La Chaux-de-Fonds, cuya labor se desarrolla tras el escaparate de una antigua botica. La iniciativa de “consultas del alma”, que tuvo lugar en Lausana y posteriormente en Friburgo, dio lugar a cincuenta piezas y otros tantos “prospectos farmacéuticos”, fruto de estas consultas. Los títulos se pueden escuchar —y comprar— en el sitio web del autor. Este experimento también dio lugar a la publicación de un libro de doscientas páginas. La obra contiene todos los “prospectos” elaborados en estos lugares y describe los “remedios” propuestos, todos ellos clasificados según las dolencias tratadas, las partes del cuerpo afectadas y las dosis recomendadas. Esta obra musical y literaria ofrece acceso directo a las letras de las canciones. Sin embargo, las canciones no se han publicado en plataformas de streaming, como Spotify, por ejemplo: “No quería que apareciesen de manera aleatoria en una selección confeccionada por un algoritmo. Esto no corresponde al ADN de este proyecto”, explica este creador polimorfo que adora todo lo que está “hecho a mano”. Una “consulta” a precio libre En el sitio web del músico los internautas son invitados a elegir un título al azar, seleccionando una cifra y una letra. Nos decantamos por Undaunted (“Intrépido”: A2). ¿De qué dolencia se queja el paciente? Una relación tóxica, cuyos efectos, según él, se manifestaban en los pulmones. Y esta es la letra del remedio recetado por el músico: “Tu cuerpo es un milagro, tu alma es un obsequio, tu historia no está escrita. Nada de vergüenza, culpas ni dolor, te mereces lo mejor”. El título surge de un intercambio genuino. La canción es buena, pero no garantiza ningún resultado. “A veces pasaba una hora escuchando a la persona y luego hasta seis horas componiendo, grabando, mezclando y grabando el disco”, cuenta el artista. Las consultas tenían lugar durante la semana, conforme a un horario preciso. A cada paciente se le asignaba una ficha, rellenada a máquina y luego validada con un sello. Cuando el paciente venía a recoger su expediente, con la receta musical incluida, se le invitaba a pagar su consulta, cuyo precio podía elegir libremente. Fobia al progreso Louis Jucker pertenece a esa clase de creadores que comparten la pasión por el trabajo “Do it yourself” y las máquinas analógicas, es decir, todo lo que conforma el universo del “low fidelity”, del que el vinilo, ese objeto analógico que chirría y se va degradando con cada escucha, es uno de los representantes más emblemáticos. Una “botica de canciones” para curar el alma El músico Louis Jucker, de La Chaux-de-Fonds, tiene instalado su estudio de grabación en una antigua farmacia de Lausana. A partir de charlas con el público, ha compuesto cincuenta canciones pop, que ha recopilado en un disco y un libro. Louis Jucker compone canciones populares y poéticas en su “botica” y colabora con artistas de diversos orígenes. Foto Michael Hartwell Panorama Suizo / Abril de 2026 / Nº 2 28 Retrato
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