Panorama Suizo 2/2026

THEODORA PETER Y SUSANNE WENGER Actualmente viven más de nueve millones de personas en Suiza: tres veces más que a principios del siglo XX. Tras la Segunda Guerra Mundial, el auge demográfico se debió a una elevada tasa de natalidad; pero a partir de este milenio ha sido la inmigración la que ha impulsado la demografía. Desde 2002, los trabajadores del Espacio Económico Europeo tienen derecho a ocupar un empleo en Suiza y traer a su familia. A cambio, la introducción de la libre circulación de personas, acordada con la Unión Europea (UE), también ha permitido a los suizos establecerse y trabajar en la UE. Entretanto, han llegado a ser más de 530 000 los suizos que residen en otro país europeo. La apertura del mercado laboral provocó una fuerte inmigración hacia Suiza: desde principios de los años 2000, la población ha crecido en dos millones de personas y supera hoy los nueve millones. En total, 2,4 millones de extranjeros viven en Suiza, lo que representa aproximadamente el 26 % ¿Cuántos inmigrantes caben en nuestro país? La población de Suiza está alcanzando máximos históricos. El auge económico impulsa un notable aumento de la inmigración. Aunque esto afianza la prosperidad, también genera problemas. ¿Estaremos pronto al borde de la saturación? de la población del país. Dos tercios de los extranjeros proceden de un país europeo, principalmente de Italia, Alemania, Portugal y Francia. Diez millones de habitantes de aquí a 2040 Según las proyecciones de la Oficina Federal de Estadística, Suiza tendrá 10 millones de habitantes en 2040, y 10,5 millones en 2055. Este escenario de referencia se basa en la hipótesis de que la inmigración se mantendrá en los niveles actuales. La economía necesita contratar nueva mano de obra, porque en los próximos años habrá más personas que se jubilen que las que se incorporen al mercado laboral. La inmigración mitiga el envejecimiento de la sociedad, aunque no puede detenerlo por completo. A día de hoy, los mayores de 65 años representan alrededor del 20 % de la población total, y este porcentaje aumentará hasta el 25 % de aquí a 2055. Los trabajadores inmigrantes son el motor de la economía, pagan impuestos y sostienen la financiación de las pensiones. No obstante, el rápido crecimiento de la población también causa descontento: se ha llegado incluso a hablar de “estrés demográfico”. Las consecuencias de este fenómeno son especialmente visibles en los grandes centros urbanos, donde se agrava la escasez de viviendas (véase también págs. 9-10). En la densamente poblada Meseta Central (entre los lagos de Ginebra y de Constanza), donde viven cerca de dos tercios de la población total, quienes se desplazan diariamente al trabajo se ven confrontados en horas punta con atascos en las carreteras o tienen que viajar en trenes, autobuses y tranvías abarrotados. Ante esta situación, los responsables políticos no se quedan de brazos cruzados: el Consejo Federal prevé invertir más de 40 000 millones de francos en la red de transporte de aquí a 2045. La iniciativa de la UDC exige un límite superior Para la Unión Democrática del Centro (UDC), este crecimiento demográfico “descontrolado” ha llegado demasiado lejos. El 14 de junio de 2026, su iniciativa “¡No a una Suiza de 10 millones!” se someterá a votación. En concreto, su propuesta pretende introducir una cláusula constitucional en virtud de la cual la población residente permanente no podrá superar los diez millones antes de 2050. AdeLas consecuencias del crecimiento demográfico se notan sobre todo en el centro de las grandes urbes. Cada vez más personas se desplazan a diario entre su domicilio y su lugar de trabajo. En la foto, la estación ferroviaria de Lucerna. Foto Keystone Panorama Suizo / Abril de 2026 / Nº 2 4 Tema Clave

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