más, plantea que una vez alcanzado el umbral de 9,5 millones, las autoridades deberán tomar medidas para reducir drásticamente la migración. Según las previsiones de la Oficina Federal de Estadística, este umbral podría alcanzarse ya en los próximos cinco a diez años. En última instancia, la iniciativa de la UDC apunta a revocar el acuerdo de libre circulación de personas con la UE en caso de que, una vez superado el límite, no se pueda “negociar o invocar ninguna cláusula de excepción o salvaguardia”. Hace seis años, el electorado suizo rechazó claramente (con 57 % de votos en contra) la iniciativa de la UDC “Por una inmigración moderada”, que proponía revocar la libre circulación de personas. En 2014, sin embargo, el partido antiinmigración obtuvo un éxito relativo en las urnas con su iniciativa “Contra la inmigración masiva”, aprobada por un muy escueto 50,3 % de votantes. Pero al final, no llegó a aplicarse plenamente A través de su iniciativa “¡No a una Suiza de 10 millones!”, la UDC desea que se revoque el acuerdo de libre circulación de personas entre Suiza y la UE. La votación del 14 de junio de 2026 supondrá una prueba de fuego para la vía bilateral. esa demanda de un límite máximo: el Gobierno y el Parlamento no quisieron correr el riesgo de provocar una ruptura con la UE y prefirieron apostar por un mejor aprovechamiento del potencial de la mano de obra disponible en el país. ¿Un punto de inflexión en la política europea? Desde el punto de vista de las autoridades, la iniciativa de la UDC en contra de una “Suiza de 10 millones” representa una amenaza para las relaciones bilaterales: la rescisión de la libre circulación de personas dejaría sin efecto los demás acuerdos, lo que afectaría también a los suizos residentes en la UE, ya que su derecho de residencia está sujeto a la libre circulación. El Consejo Federal y la mayoría del Parlamento, así como las asociaciones empresariales y los sindicatos, se oponen a esta iniciativa “radical”, que amenazaría el empleo y el bienestar de Suiza. El Gobierno reconoce que la inmigración y el crecimiento demográfico suponen “desafíos” para Suiza, especialmente en el ámbito del mercado inmobiliario, por lo que planea destinar más fondos públicos a la construcción de viviendas de alquiler asequible. Desde el punto de vista de la política europea, la votación del 14 de junio de 2026 interviene en un momento delicado. En marzo, el Consejo Federal y la Comisión Europea firmaron, tras largas negociaciones, un nuevo paquete de acuerdos (véase Panorama 2/2025), que renueva y amplía los acuerdos bilaterales anteriores, además de incluir una “cláusula de salvaguardia” que permitiría a Suiza restringir unilateralmente la inmigración en caso de “graves problemas económicos o sociales”. ¿Cuándo y cómo se activaría este mecanismo? La pregunta sigue abierta y sin duda dará mucho que hablar. Tras el Parlamento, que aún debe ratificar los acuerdos, será el electorado el que tendrá la última palabra, probablemente en 2028. En Suiza viven actualmente más de nueve millones de personas, dos tercios de las cuales se concentran en la Meseta Central. A la derecha, vista panorámica de Zúrich, desde el monte Uetliberg. Foto Keystone Panorama Suizo / Abril de 2026 / Nº 2 5
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