STÉPHANE HERZOG La Doctora Lara Sciscio, especialista en huellas de dinosaurios, empuja una gran puerta de madera que da a un sótano. Nos encontramos en el castillo de Porrentruy (Jura), que aún alberga presos en las plantas superiores, según precisa nuestro segundo acompañante, el paleontólogo Gaël Spicher, doctorando en el Museo de Historia Natural Jurassica (en obras hasta 2027). Esta cueva de Alí Babá está dedicada íntegramente a los hallazgos de las famosas excavaciones que se realizaron durante las obras de la autopista Transjurane. Las obras comenzaron a principios de los años 2000 y su trazado iba a afectar una zona susceptible de albergar vestigios de interés. Se formó un equipo de arqueólogos, lo que permitió emprender excavaciones de salvamento, relata el periodista científico Pierre-Yves Frei en su último libro dedicado a los dinosaurios en Suiza*. En febrero de 2002, cerca de Courtedoux (Jura), aparecieron en la tierra huellas de dinosaurios, más concretamente, de saurópodos. Estos cuadrúpedos de cuello largo y patas enormes eran herbívoros. Vivían en el Jurásico Superior, hace unos 157 a 152 millones de años. “No nos habrían atacado para comernos, como lo habría hecho, por ejemplo, un Tyrannosaurus rex, que vivió en el Cretácico y del que se encuentran restos en Estados Unidos”, explica Lara Sciscio. El yacimiento de Jura reúne unos 700 tramos de terreno por donde pasaron los dinosaurios que en aquel entonces deambulaban por Europa, así como 14 000 de sus huellas. Esto constituye una magnífica oportunidad para esta investigadora que llegó al museo Jurassica Dinomanía suiza Suiza ofrece tres posibilidades para descubrir los dinosaurios: a través de sus huellas, en Vieux Émosson (Valais); en el museo Jurassica (Jura); y en el yacimiento de Frick (Argovia). Aunque las huellas del Valais corresponden en realidad a primos lejanos de los dinosaurios, estos lugares atraen a un nutrido público. hace 152 millones de años, durante el Jurásico Superior (un término que tiene su origen en la palabra Jura). En el momento de su hallazgo, cada fósil o huella de animal se recubre de yeso para su protección; luego se extrae de la roca y se transporta al laboratorio para su limpieza. Aquí hay material para trabajar durante décadas. ¿Pero dónde se encuentran los dinosaurios? Las paleontólogas despliegan una gran carpeta vertical. Observamos huellas redondas dejadas por un saurópodo del género Amanzia. Este animal tenía patas tan gruesas como columnas (la huella más grande mide 1,2 metros de diámetro), un cuello largo, una cabeza pequeña y una cola larga y muy robusta. Su tamaño era de aproximadamente cuatro metros a la altura de la cadera. Este “dibujo” es el resultado de comparaciones con otros saurópodos, ya que aquí no se han encontrado esqueletos de tales animales en las excavaciones, explica Lara Sciscio. Ahora bien, para identificar con certeza a un animal, es necesario disponer tanto de su huella como de su esqueleto. Las dos investigadoras nos conducen al patio de un centro de formación, donde se puede observar el subsuelo a través de unos cristales. Allí descubrimos huellas tridáctilas (de tres dedos) dejadas por terópodos, dinosaurios bípedos, así como dinosaurios carnívoros, parecidos al T-rex. Cabe recordar que este monstruo vivió antes de la extinción de los dinosaurios no avianos, mientras que las aves actuales son... ¡auténticos dinosaurios vivos! Esta extinción ocurrió hace 66 millones de años. Otro sitio en Suiza para observar las huellas de estos animales tan variados y, a veces, aterradores es “Una huella nos da información sobre el modo de andar del animal, sobre sus zancadas y su peso”. Dra. Lara Sciscio, especialista en huellas de dinosaurios. Pierre-Yves Frei: “Un dinosaure dans la montagne”. Savoir suisse, Lausana, 2026, 192 páginas. hace cuatro años, procedente de su Zimbabue natal. “Una huella nos da información sobre el modo de andar del animal, sobre sus zancadas y su peso”, precisa la paleontóloga, especialista en icnología (estudio de las huellas fósiles). ¿Y qué pasa con los esqueletos? Aquí no se han encontrado apenas. Pero ya en el siglo XIX se descubrieron restos de saurópodos en Moutier (JU), aclara la científica. Los bichos en cuestión se parecen a los Diplodocus. Huellas con un diámetro de 1,2 metros Nuestras dos científicas abren cajas que contienen fósiles procedentes de las excavaciones de la Transjurane. Aquí nos encontramos con el vientre fosilizado de una tortuga, que vivió UN DINOSAURE DANS LA MONTAGNE À 2400 mètres d’altitude, au cœur des Alpes valaisannes, des empreintes fossiles racontent une histoire improbable : celle de grands reptiles – des dinosaures peut-être – qui arpentaient une plage de sable il y a plus de 200 millions d’années. Découvert en 1976, le site du Vieux Émosson est devenu un cas d’école pour les géologues et les paléontologues. Comment ces traces ont-elles traversé le temps, l’enfouissement, la surrection alpine et l’érosion glaciaire pour réapparaître aujourd’hui en pleine montagne ? Que nous apprennent-elles sur les animaux extraordinaires qui les ont laissées et sur l’histoire géologique de la région ? Dans un récit vif et richement illustré, Pierre-Yves Frei retrace l’enquête scientifique, les débats, les tâtonnements et les découvertes qui ont permis de percer le mystère. Entre aventure de terrain et histoire des sciences, ce livre révèle comment quelques marques dans la roche ouvrent une vertigineuse fenêtre sur le passé de la Terre. PIERRE-YVES FREI est journaliste scientifique et muséographe. Il est l’auteur de plusieurs ouvrages de vulgarisation consacrés aussi bien à l’astronomie qu’à l’histoire des sciences et aux événements singuliers du passé. Au Savoir suisse, il a notamment publié Un tsunami sur le Léman et Du pâté d’éléphant chez Calvin. UN DINOSAURE DANS LA MONTAGNE PIERRE-YVES FREI PIERRE-YVES FREI OU LA TORTUEUSE SAGA DES EMPREINTES DU VIEUX ÉMOSSON UN DINOSAURE DANS LA MONTAGNE Emosson_Couverture_PROD.indd Toutes les pages 28.01.26 16:45 Panorama Suizo / Julio de 2026 / Nº 3 22 Reportaje
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