CHRISTOF FORSTER La historia puede contarse de una forma muy viva y amena, como lo demuestra el libro de Ludo Groen, Mountains of Gold [“Montañas de oro”], fruto de cinco años de investigación en la ETH de Zúrich. Con lujo de detalles, el autor describe los transportes nocturnos de oro desde el búnker del Banco Nacional Suizo (BNS), situado bajo la Plaza Federal de Berna, hasta el fuerte de Bühl del Ejército suizo, cerca de Andermatt, en el cantón de Uri. El convoy, de hasta veinte vagones, era custodiado por empleados armados del BNS. Los lingotes se transportaban primero en camiones hasta Ostermundigen, cerca de Berna; allí se transbordaban a trenes de mercancías que, vía Lucerna, continuaban hasta Göschenen. Desde esta localidad, la valiosa carga se transportaba de nuevo en camiones hacia las alturas de Andermatt, pasando por el desfiladero de Schöllenen. Para reconstruir los hechos con la mayor precisión posible, Groen no dudó en consultar los registros meteorológicos de la Oficina Federal de Meteorología. Esto le permitió descubrir la magnitud del reto que suponían estos traslados. Durante el primero, realizado en abril de 1938, los transportistas fueron sorprendidos por una violenta tormenta de nieve, con temperaturas de hasta once grados bajo cero. Las condiciones eran tan adversas que no pudieron abandonar la fortaleza por la ruta habitual. El oro oculto de los Alpes Una nueva investigación de la ETH de Zúrich revela dónde los bancos suizos escondieron su oro durante la Segunda Guerra Mundial, y cómo esto contribuyó a forjar la reputación de Suiza como una plaza financiera segura. Hasta James Bond tuvo algo que ver en ello. Berna, un sitio juzgado poco seguro Durante la Segunda Guerra Mundial, Suiza fue un importante centro de operaciones para el comercio de oro. Entre 1939 y 1945, el BNS compró oro a la Alemania nazi por más de 1 200 millones de francos (valor de la época); entre ese oro se encontraba parte del que había sido sustraído a las víctimas de los campos de concentración. Además, Suiza comerciaba con oro de los Aliados. Ludo Groen arroja nueva luz sobre la historia del oro en Suiza: “Como arquitecto, quería abordar el tema de una forma diferente a como se había hecho hasta ahora”, explica Ludo Groen; es decir, no solo a través de cifras, sino también reviviendo espacios, edificios y paisajes. A lo largo de las páginas de su obra vamos descubriendo cómo, en los años 1930 y 1940, surgió toda una infraestructura bancaria en los Alpes, lejos de los centros urbanos de la Meseta Central. El motivo inicial de este traslado fue la preocupación del comandante Postal en la que se ve el antiguo fuerte de Bühl, enclavado en el macizo del San Gotardo. Fue allí donde el Banco Nacional Suizo (BNS) comenzó a almacenar oro desde 1938. Foto cedida a la revista/Biblioteca Am Guisanplatz, Berna. El BNS también barajó la posibilidad de esconder su oro en unas cuevas del Eiger, cerca de la estación ferroviaria de Eismeer, a 3 160 metros de altitud; pero desistió del proyecto por motivos económicos. Foto cedida a la revista/ Biblioteca de la ETH de Zúrich. Panorama Suizo / Octubre de 2026 / Nº 4 14 Economía
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