cialmente durante el régimen del apartheid. Los bancos suizos desempeñaron un papel en esta cadena al otorgar créditos a las minas. Suiza se convirtió así en un importante centro de tránsito y comercialización del oro procedente de Sudáfrica. Los Alpes como refugio simbólico La tesis de Groen va, por tanto, más allá de la Segunda Guerra Mundial. Este investigador sostiene que la imagen de los Alpes como un lugar seguro surgió en el contexto de la defensa nacional. Después de la guerra, los bancos la retomaron como argumento de marketing, presentando los Alpes como un refugio simbólico que transmite confianza y seguridad. Muy ilustrativo al respecto es un cartel publicitario de Credit Suisse de 1982, en el que aparecen las montañas suizas cubiertas de nieve. Las dos películas de James Bond rodadas en Suiza en la década de 1960, “Goldfinger” y “Al servicio secreto de su Majestad”, reforzaron aún más esta imagen del país como lugar seguro. En palabras de Ludo Groen: “La manera en que estas películas presentaron a Suiza ante el público mundial demuestra hasta qué punto la imagen de este país alpino es el fruto de una construcción cultural”. encargado de la defensa de Berna de que, en caso de un ataque aéreo, la capital federal pudiera quedar destruida y, con ella, también las reservas de oro de Suiza, que en gran parte estaban almacenadas en Berna. Por ello, el Ejército y el Banco Nacional estudiaron distintas posibilidades para poner ese oro a salvo en escondites alpinos, siguiendo el ejemplo de Fort Knox, en Estados Unidos, que se había inaugurado en 1936 y que albergaba grandes cantidades de oro en instalaciones militares de alta seguridad. Uno de los primeros depósitos de oro se construyó en pleno centro del Reducto Nacional, ese sofisticado sistema de fortificaciones en los Alpes con el que el Ejército suizo pretendía disuadir a sus posibles agresores; para ser más exacto, se construyó en el fuerte de Bühl, situado justo encima del túnel del San Gotardo. Según Ludo Groen, esta ubicación no solo respondía a necesidades logísticas, sino que poseía también un importante valor simbólico: “El Gotardo es un lugar cargado de un profundo significado en la historia de Suiza”. El oro pasó así a formar parte de la defensa nacional. Al poco tiempo de haber estallado la guerra, el general Henri Guisan consideró insuficiente que el BNS dispusiera de un solo depósito en los Alpes. El Estado Mayor del Ejército propuso entonces utilizar uno de los depósitos de municiones de Interlaken, en el Oberland bernés, que podía habilitarse rápidamente para almacenar oro. El proyecto no tardó en concretarse. Una vez más, Ludo Groen describe minuciosamente los traslados, dándonos a conocer, por ejemplo, los desgloses de gastos, que contenían detalles tan precisos como los costes de las comidas, propinas incluidas. Groen contrastó estos comprobantes con otras fuentes, entre ellas el informe de la Comisión Bergier, que investigó el papel de Suiza durante la Segunda Guerra Mundial, así como diversos estudios de historia económica. Esto le permitió demostrar que los traslados coincidían temporalmente con entregas de oro documentadas, procedentes del extranjero. De este modo, emerge un patrón: el oro llegaba a Suiza y, al poco tiempo, era trasladado a los Alpes. El giro estratégico de Suiza A lo largo de la guerra, la función de los depósitos de oro fue cambiando. En 1940, Suiza dio un giro estratégico, explica Groen: pasó de una política centrada en la defensa militar a otra basada en la cooperación económica, especialmente con la Alemania nazi, mediante el comercio del oro saqueado. Interlaken y el Gotardo dejaron entonces de ser simples depósitos donde se guardaba el oro a salvo de los bombardeos, afirma el historiador: se convirtieron en eficaces centros logísticos. Asimismo, algunos bancos comerciales, como la Sociedad Suiza de Créditos (SKA) y la Unión de Bancos Suizos, planearon trasladar sus billetes, valores y reservas de oro a los Alpes. Los hoteles de lujo vacíos en Interlaken o Gstaad debían servir como sedes alternativas. Según Groen, se elaboraron planes para renovar estos hoteles, ya envejecidos, e instalar cámaras acorazadas en sus sótanos, aunque estas obras nunca se realizaron en su totalidad. Lejos de terminar con la guerra, el libro de Groen arroja luz sobre la dimensión global del comercio del oro. Detrás del oro hay toda una cadena de suministro, explica Groen. En Sudáfrica se hace evidente el impacto que tuvo la extracción del oro: contaminación ambiental, daños a la salud y explotación de los mineros, espe- “Mountains of Gold” [“Montañas de oro”], de Ludo Groen. Editorial Gta, 2026. Los Alpes como lugar seguro: después de la guerra, los bancos utilizaron esta imagen como argumento de marketing, afirma el historiador de la arquitectura Ludo Groen. Foto cedida a la revista/ETH, Michel Büchel Panorama Suizo / Octubre de 2026 / Nº 4 15
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