El 28 de mayo de 2025, diez millones de metros cúbicos de roca y hielo se precipitaron sobre el valle de Lötschental (VS) y sepultaron el pueblo de Blatten, previamente evacuado. Las imágenes del derrumbe dieron la vuelta al mundo. La exposición “Erinnerungen an Blatten” [“Recuerdos de Blatten”], inaugurada este verano en el Museo de Lötschental en Kippel, una localidad situada más abajo en el valle, ha prescindido deliberadamente de esas imágenes. “No quisimos hacer una exposición dedicada a la catástrofe”, explica Rita Kalbermatten, codirectora del museo. Más bien se pretende recordar todo lo que se perdió: la iglesia, 130 casas, objetos personales y bienes culturales que desaparecieron bajo los escombros o quedaron sumergidos en el lago que se formó tras el desplome de la montaña. Lo que permanece son los recuerdos, que ocupan un lugar central en esta exposición sobria y cuidadosamente diseñada. Se exhiben objetos rescatados del lodo y de los escombros: un vestido de novia, un cencerro, una manta tejida a mano por una abuela. Los habitantes de Blatten los llevaron al museo y colaboraron en el montaje de la exposición. Algunos cuentan en vídeos lo que esos objetos significan para ellos. También se puede escuchar música de órgano procedente de la iglesia destruida, y contemplar pinturas y fotografías del archivo del museo. Todo ello da testimonio de un pueblo que desapareció, pero también apunta hacia el futuro: Blatten será reconstruido de aquí a 2030. Rita Kalbermatten es oriunda del pueblo. “Mi corazón permanece en Blatten, para siempre”, afirma. SUSANNE WENGER La exposición “Erinnerungen an Blatten” puede verse hasta finales de marzo de 2027 en el Museo de Lötschental, en Kippel. Fotos Alain Amherd Recuerdos de Blatten: lo que queda de un pueblo desaparecido En 1962, Alfred Nyfeler pintó el Bietschhorn. El derrumbe se originó en la zona situada debajo de la cima, en la mitad izquierda del cuadro. En mayo de 2025, la aldea de Blatten quedó sepultada bajo un enorme cono de escombros. El Museo de Lötschental expone actualmente los recuerdos del pueblo. Una vieja llave es todo lo que quedó del ayuntamiento sepultado. Para el alcalde, simboliza la reconstrucción del pueblo. Panorama Suizo / Octubre de 2026 / Nº 4 16 Visto
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