Panorama Suizo 4/2026

cas hipócritas de Suiza. Un ejemplo de ello fue su intervención ante la comisión bancaria del Senado estadounidense, en 1998, para defender la idea de que solo las sanciones económicas obligarían a los bancos helvéticos a restituir los activos de las cuentas inactivas. “Al denunciar el secreto bancario hizo un favor a los bancos, cuyos dirigentes entendieron que debían evolucionar hacia la excelencia”, considera Metin Arditi. El exconsejero federal Pascal Couchepin no comparte este punto de vista: “Se veía a sí mismo como representante del Tercer Mundo; pero respaldó a los héroes equivocados. Al final, Jean Ziegler ha dejado a Suiza un legado bastante flojo”, declaró a los medios de comunicación tras su fallecimiento. Este dardo del exconsejero federal hace sonreír a Erica Deuber Ziegler, quien subraya, entre otras cosas, la fama que su marido adquirió en todo el mundo. En la Fiesta Nacional del 1.º de agosto, en el pequeño municipio ginebrino de Choulex, su hijo, el dramaturgo Dominique Ziegler, pronunció un discurso a petición de las autoridades. “En los últimos diez años, UBS ha destinado 211 mil millones de dólares estadounidenses a proyectos relacionados con el petróleo y el gas. Es una locura total”, exclamó ante los lugareños, siguiendo fielmente la línea trazada por su difunto padre. El cotidiano NZZ describió a Jean Ziegler como un “revolucionario con traje a medida”. “Respaldó a los héroes equivocados”. Pascal Couchepin, exconsejero federal (PLR) preguntaba a su padre, y este le contestaba: “Mach di Sach”, es decir, “Ocúpate de lo tuyo”, cuenta Erica Deuber Ziegler. La noción calvinista de la predestinación lo indignaba. Más tarde, Jean Ziegler “mataría” a su padre convirtiéndose al catolicismo y al marxismo... ¡él, cuyo abuelo materno había sido uno de los fundadores de la Unión Democrática del Centro! En 1961, tras doctorarse en Derecho y acceder a la abogacía, Jean Ziegler se trasladó al Congo como enviado especial de la ONU. De esta experiencia nacería su interés por la descolonización y su orientación hacia la sociología del desarrollo. Luego, en París, se codeó con personajes como Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir. Jean Ziegler, “rebelde, temerario y reacio a la crítica”, como lo describió su amigo, el empresario inmobiliario y escritor Metin Arditi, terminó ganándose la ira de los tribunales: en 1991, el Parlamento votó a favor de levantar su inmunidad parlamentaria, lo que abrió la vía a nueve juicios por difamación, que acabaría perdiendo. Sin embargo, esto no impediría que el sociólogo fuera reelegido ese mismo año para el Consejo Nacional. Su segunda esposa lo acogió en su casa de Russin, a la que agentes de la Oficina de Ejecuciones Judiciales acudieron en varias ocasiones, según recuerda la historiadora del arte. Un encuentro con Ernesto Che Guevara en Ginebra en 1964 se convirtió en el eje principal de su misión. “Le llamaron a Jean para que le sirviera de guía”, cuenta su viuda. Durante diez días, el sociólogo, quien en 2009 sería nombrado vicepresidente del Comité Consultivo del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, se llevó al Che de paseo por Ginebra y le explicó el sistema político suizo. Jean Ziegler se habría ofrecido para acompañarlo a Cuba. Pero el Che le ordenó: “El cerebro del monstruo está aquí. Es en esta ciudad donde deberás luchar”. “Es como si el mismísimo Jesucristo le hubiese hablado”, resume Erica Deuber Ziegler. Denunciando el secreto bancario Entre las críticas dirigidas a Jean Ziegler, destacan sus encuentros con revolucionarios que acabaron convirtiéndose en dictadores: Fidel Castro, Robert Mugabe, Muamar el Gadafi y Hugo Chávez. “Jean se encontró tres veces con el Gadafi para preguntarle por la situación de los pueblos del Sahel. Dijo que una sola vez ya era demasiado”, recuerda su viuda. “Se puso del lado de los pueblos en los países donde había dictaduras”, concluye la socialista Micheline Calmy-Rey, expresidenta de la Confederación, quien elogia su valentía y su capacidad para denunciar las prácti- “Su última palabra fue un rotundo no”: la historiadora del arte y expolítica Erica Deuber Ziegler echa una mirada retrospectiva a la vida de su esposo. Foto Stéphane Herzog Panorama Suizo / Octubre de 2026 / Nº 4 21

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