En un programa de entrevistas del canal de televisión canadiense Global News, el director de orquesta y de coro Michael Zaugg, nacido en Suiza, declaró que le gustaba cocinar: le encanta mezclar ingredientes con sus características particulares y transformarlos en un todo armonioso. Por eso, cocinar está muy relacionado con mi profesión como director de orquesta y de coro, dijo. Zaugg estudió dirección coral en Basilea, continuó su formación en Estocolmo y emigró, hace más de veinte años, a Canadá, donde vive con su familia. En Edmonton es director ejecutivo y artístico de Pro Coro Canada, uno de los principales coros de cámara profesionales de Canadá. En este cargo, creó una mezcla musical que le valió los mayores honores, tanto a él como a su coro. También se le debe una experiencia sonora capaz de conmover incluso a personas que no están familiarizadas con la música coral clásica: Zaugg y sus músicos grabaron el “Ukrainian War Requiem”, compuesto por el estadounidense Benedict Sheehan, una de las grandes figuras de la música religiosa clásica del siglo XXI. Por esta obra, Zaugg y su coro recibieron hace unos meses el premio Juno al mejor álbum clásico de 2026 en la categoría “Grandes conjuntos”, el máximo galardón musical de Canadá, equiparables a los Grammys de Estados Unidos. Para esta grabación, Pro Coro colaboró con el Axios Men’s Ensemble, un coro canadiense especializado en música religiosa oriental, que busca hacerla asequible a las exigencias del público contemporáneo. En este coro también cantan intérpretes ucranianos. Un réquiem es una composición dedicada a la memoria de los difuntos. La obra de Sheehan es más que eso. Rinde homenaje a las innumerables víctimas de la invasión rusa de Ucrania, al tiempo que ensalza la fuerza de resistencia del pueblo ucraniano. Es ese espíritu el que Michael Zaugg ha intentado plasmar en su dirección artística: su misión, según afirma, era forjar una comunidad musical con cantantes de diferentes orígenes —ucranianos, canadienses y estadounidenses—, un espacio de solidaridad, apertura y tolerancia. Lo ha disfrutado mucho. Fue una experiencia muy gratificante, declaró. El mensaje de este admirable réquiem cala hondo, incluso cuando lo escuchamos en casa, cómodamente sentados en un sillón: la crueldad de la muerte en el campo de batalla es una realidad; pero también lo es la inagotable voluntad de vivir. JÜRG STEINER Los derechos humanos están bajo presión en todo el mundo, y no solo en los Estados con regímenes autoritarios. Incluso en países democráticos como Suiza, los derechos humanos no están grabados en piedra: sin eficaces mecanismos de protección, no se pueden hacer respetar. En un nuevo libro, veinte autores del ámbito científico y profesional ponen el foco sobre algunos temas sensibles, como la insuficiente protección frente a la discriminación, la privación de libertad en el sistema de asilo o los derechos fundamentales de los grupos vulnerables. También resulta de gran actualidad el capítulo dedicado a la digitalización, la inteligencia artificial (IA) y los algoritmos. Para proteger los derechos fundamentales y la democracia, “no deberíamos confiar en la buena voluntad de las grandes empresas tecnológicas”, escribe Angela Müller, Directora Ejecutiva de la ONG AlgorithmWatch CH. A su juicio, el uso responsable de la IA requiere un marco jurídico claro. Por su parte, el investigador de la EPF y jurista Jakob Merane señala que las tecnologías también encierran oportunidades: por ejemplo, para hacer valer los derechos de los consumidores. El libro aborda asimismo la aplicación institucional de los derechos humanos. A diferencia de la mayoría de los países, Suiza no cuenta con un tribunal constitucional que supervise el cumplimiento de las normas en materia de derechos humanos. Por ello, la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), con sede en Estrasburgo, desempeña un papel especialmente importante, como lo explica a partir del ejemplo de la libertad de prensa la profesora de Derecho Internacional Helen Keller, quien fue jueza del TEDH entre 2011 y 2020. En los últimos años, por ejemplo, el TEDH ha amonestado a Suiza en varias ocasiones por condenar a profesionales de los medios de comunicación que se negaban a revelar sus fuentes o grababan con cámara oculta para sacar a la luz prácticas comerciales cuestionables. Los editores del libro constatan con preocupación que el Tribunal, encargado de proteger los derechos humanos en Europa, se ve sometido a una presión cada vez mayor. Un ejemplo es la controversia en torno a la aplicación de la sentencia del TEDH en el caso de las “Abuelitas defensoras del clima”, que ganaron la demanda contra el gobierno suizo (ver Panorama Suizo 6/2023 y 4/2024). El libro pretende ser un toque de atención, pero también ofrece valiosas ideas. Entre ellas figura la visión de una “Suiza como Estado de los derechos humanos” que fortalezca las instituciones internacionales y sirva de modelo para otros países. THEODORA PETER Réquiem de guerra ucraniano con director de orquesta suizo En defensa de los derechos humanos BENEDICT SHEEHAN “Ukrainian War Requiem”, Cappella Records, 2025 Para escuchar el réquiem: www.revue.link/uwr TAREK NAGUIB ET AL. “Menschenrechte. Die Schweiz in der Verantwortung” [“Derechos humanos. La responsabilidad de Suiza”]. Editorial Schulthess, Zúrich, 2026. 145 páginas. 38 francos. Réquiem de guerra ucraniano. Compositor: Benedict Sheehan. Director de orquesta: Michael Zaugg. Pro Coro Canada, Axios Men’s Ensemble. Solo: John Tessier, Yuliia Zasimova. En todas las plataformas de streaming. Panorama Suizo / Octubre de 2026 / Nº 4 26 Leído Oído
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