Panorama Suizo 4/2026

5 THEODORA PETER Desde el Col du Pillon, un teleférico asciende hasta la estación de montaña “Glacier 3 000”, situada entre los cantones de Vaud y Valais. En la terraza panorámica, a casi 3 000 metros de altitud, este lunes de finales de julio se divisan a lo lejos las cumbres más altas de los Alpes, entre ellas el Cervino, cuya cima aparece ligeramente cubierta por la nieve recién caída. El día anterior, si bien algunas tormentas dejaron precipitaciones en las montañas, apenas lograron aliviar la extrema sequía de este verano. Y ya se acerca una nueva ola de calor, que en muchos lugares de Suiza hará que se superen los récords de temperatura registrados hasta la fecha. Hemos llegado a los 3 000 metros: el termómetro marca 10 grados centígrados, mientras el viento dispersa algunos jirones de nubes. A nuestros pies se extiende un altiplano cubierto por los glaciares relativamente planos de Scex Rouge y Tsanfleuron. Hasta hace pocos años, ambos formaban una única masa de hielo. Desde 2022, los separa una lengua de tierra que salió a la superficie, fruto del intenso deshielo debido al calentamiento climático provocado por el ser humano. Diez años antes, ese mismo lugar estaba cubierto por una capa de hielo de 15 metros de espesor. Ahora, la cresta rocosa del Col de Tsanfleuron emerge cada vez más por encima de los glaciares en retroceso. El agua no deja de murmurar Panorama Suizo se ha propuesto acompañar al glaciólogo Janosch Beer. Este doctorando de la ETH de Zúrich, de 31 años, estará midiendo hoy el deshielo superficial y la temperatura del hielo en Scex Rouge. Lo acompaña su colega Ariana David, quien lo ayuda en su labor. Tomamos el telesilla que, durante el verano, lleva a los turistas desde la estación de montaña hasta la meseta glaciar, situada doscientos metros más abajo. Desde allí, un sendero señalizado les permite recorrer sin peligro la ruta llamada “Glacier Walk”. Al llegar al borde del glaciar, ya sin nieve, nos colocamos los crampones bajo las botas de montaña: son imprescindibles para avanzar con seguridad por el terreno resbaladizo. Por toda la superficie de hielo, ligeramente inclinada, corren regueros y pequeños arroyos. El agua no deja de murmurar. “Nunca había visto el glaciar tan mojado”, constata Beer, que lleva varios años viniendo aquí cada verano. En el punto más bajo, el agua de deshielo forma un pequeño lago que se derrama en forma de cascada por el borde de un acantilado. Aproximadamente en el centro del glaciar encontramos una vara de aluminio visible desde lejos, que los glaciólogos utilizan para medir la pérdida de hielo. Hace un año, Beer clavó la llamada “baliza de ablación” en el glaciar a cuatro metros de profundidad. Ahora, su extremo superior sobresale casi tres metros por encima de la superficie. “Y el verano aún no ha terminado”, advierte el investigador. Una segunda medición, realizada en el extremo inferior del glaciar, completa los datos. Esta temporada, en la superficie del glaciar Scex Rouge se han derretido entre 2,4 y 2,9 metros de hielo puro. Según Beer, estas cifras son similares a las de los años anteriores, que ya se habían considerado elevadas o, incluso, extremas. En cualquier caso, los días de Scex Rouge están contados. El glaciar, que todavía alcanza unos 40 metros de profundidad, podría desaparecer por completo en veinte o treinta años. Está condenado a extinguirse, al no poder retroceder hacia una zona de acumulación situada a mayor altitud, donde cae nieve también en verano y puede formarse nuevo hielo glaciar. Mediciones difíciles Además del espesor, el joven científico mide la temperatura del hielo a distintas profundidades. Al comienzo de su proyecto de investigación instaló sensores en el glaciar, conectados con la superficie mediante un largo cable. Ahora, Beer conecta su Desde la estación superior “Glacier 3 000”, un telesilla desciende hasta los glaciares de Scex Rouge (a la izquierda) y Tsanfleuron (a la derecha), que hasta 2022 permanecían unidos. Se han instalado grandes lonas blancas para proteger los montones de nieve residual de un invierno a otro. Foto Marco Zanoni Panorama Suizo / Octubre de 2026 / Nº 4

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